
Si transitas por las calles del centro de Tuxtla Gutiérrez quizás te encuentres a Doña Ermila, comerciante que lleva más de 70 años vendiendo delicias que nacen de sus manos llenas de historia y tradición.
Doña Ermila, pertenece al 70 % de las personas adultas mayores ocupadas que trabaja en México de manera informal, siendo un caso de admiración, ya que a sus más de 80 años se levanta cada día a las 3 de la mañana, para preparar decenas de tamales con sabores únicos.
Esta abuelita es ejemplo vivo del impacto del trabajo informal en la tercera edad. Su historia refleja cómo muchos adultos mayores especialmente en Chiapas participan en el tejido social mediante oficios que requieren esfuerzo y memoria, aún cuando falte reconocimiento formal o protección laboral.
Doña Ermila se coloca dos veces al día sobre la 1a poniente. Sus clientes la buscan y la esperan en cada horario, ansiosos por saborear esas recetas que conserva viva en cada tamal.


























