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A las y los chiapanecos le gusta cada vez más la pitahaya

La familia Cárcamo Martínez vio en esta fruta un modelo de vida en Suchiapa; lo que hace 10 años fue una hectárea hoy son 10, 6 toneladas de cosecha anual y 12 productos

Samuel Revueltas

El gusto por la pitahaya se ha afianzado en Chiapas, afirma categórico don José Manuel Cárcamo Domínguez, que junto con su esposa Esperanza Martínez Mendoza y sus hijos desarrollaron un modelo de vida en tono a esta fruta.

A 10 años de tener sus primeras mil plantas, hoy gozan de los beneficios de haber constituido el Rancho La Pit´yaya, con una producción anual de seis toneladas, 10 mil plantas en 10 hectáreas y 12 deliciosos productos entre salsas y mermeladas.

Entre mayo y septiembre es la oportunidad para poder apreciar la floración, ¡todo un espectáculo! Cuando sale el botón esperan 20 días para que aparezca la flor, su muerte da paso a la fruta que está lista para cortar en 25 días.

La fruta como la flor: hermosa, aunque sabe mejor. En este rancho producen tres clases: blanca, roja y amarilla, en esa escala de proporción; la blanca es la que más producen, ocupa ocho hectáreas de plantaciones.

Para hacer posible que la pitahaya se logre, la planta debe crecer con un tutor, es decir, con un árbol de soporte para que se eleve. Don José Manuel decidió que fuera con mulato, como lo hacen en Peto, Mérida.

A la gente le gusta la pitahaya, afirma categórico. A los chavitos de 11 a 35 años, hay que llegarles con el nombre de dragon fruit, así le han denominado en otras partes del mundo; a la gente adulta con su nombre pitahaya, que es diferente a la pitaya u órgano, como se le llama en Chiapas.

Es un cactus y por lo tanto es resistente a las sequías, de hecho la superficie en Suchiapa es rocosa.

Sobre el valor de la fruta hay una idea errónea, o al menos se eleva en los meses que ya no es de producción y por el valor agregado que le da un intermediario, por ello han procurado para que la venta sea directa, en 50 pesos por kilo. En el mercado se llega a encontrar hasta en 100 pesos.

LA IDEA

Si don José Manuel Cárcamo y su esposa Esperanza Martínez se decidieron a sembrar este cactus fue bajo la idea de desarrollar un proyecto de vida cuando la jubilación llegara a sus vidas.

Lo primero, fue buscar terrenos en Berriozábal porque a ambos les gustan las flores; entonces se fueron en busca de anturios y orquídeas. El sueño se vino abajo cuando la MOCRI invadió sus predios que jamás pudieron recuperar.

Volteó a ver a su tierra de origen, Suchiapa; el aloe fue otra idea que también no prosperó porque luego de investigarlo, notó que a pesar de ser buen negocio, era desagradable por el aroma mientras se producía.

Un viaje por el sureste de México y leer sobre los tipos de producción en ese suelo, hicieron que la pitahaya fuera la opción, que luego de compartirlo con amistades, le recomendaron que fuera a Peto, Mérida, donde la siembran; de allá vino con 4 mil esquejes y muchos sueños.

A 10 años de ese proyecto, el modelo de negocio ha sido adoptado en otros municipios de Chiapas; hay ranchos donde cosechan la fruta en Tapachula, dos en Comitán, dos en Coita, dos en Berriozábal y uno en Cintalapa. En Suchiapa hay cinco.

Para contactar a la familia Cárcamo Martínez y probar la pitahaya, sus mermeladas y sus salsas, pueden hacerlo al número 961 111 1812 o al correo carcamodguez@hotmail.com.