in

En el centro, relajados

La medida se relajó. En el centro, en el mercado sobre ruedas, la ciudadanía se desbordó en fase naranja, semáforo que muchos tuxtlecos ven verde

Samuel Revueltas

Los tamales de frijol comparten espacio con los litros de mole en una canasta que despide un delicioso aroma. Su vecina es una mesa donde se apilan el queso fresco, el quesillo, el queso doble crema y la olla de crema que se sirve por cuartos.

El mercado es la expresión viva del pueblo, se conjunta todo lo que la tierra da, por ello sus ciudadanos recurren a él desde la mañana, llegan solos, en pareja o en familia, se desbordan por el mandado… pero hay un problema: seguimos en pandemia.

En el que se ha asumido como mercado sobre ruedas en la 2ª poniente desde la 6ª a la 9ª sur no cabe un alma, ni de comerciantes formales e informales ni de compradores.

Para la primera semana de agosto, en Tuxtla y en Chiapas seguimos en fase naranja por el COVID-19, lo que significa un riesgo alto de contagio; el 5 de agosto, el estado le aporta a la Federación 5 mil 849 contagiados y 987 muertos, arañando ya los mil.

Por la banqueta oriente de la 2ª entre 7ª y 8ª  sur, el tramo para transitar a pie se reduce: de un lado locales establecidos y entre la acera y la calle el ambulante, y ahí, desafiando la valla, el que llega a comprar protegido con cubrebocas, elemento obligatorio para andar en la ciudad.

No es uno ni dos, son decenas que pasan por ahí, que se detienen por el tomate y el cilantro y entorpecen todavía más el flujo, que se juntan porque se pasan a traer con el que está a un lado comprando.

La medida de sana distancia quedó en el pasado, no por decreto de las autoridades de salud; al semáforo naranja la ciudadanía de Tuxtla lo ve verde empujado por la necesidad de muchos de salir a vender.

El coronavirus está latente y con panoramas como el del centro, seguirá en la agenda pública con decretos de confinamiento por un rato más.