Caravana migrante siguen hacia Estados Unidos; duermen en Huixtla

Algunos ya no podían y mejor se refugiaban bajo la sombra de algunos árboles y otros clamaban porque les regalaran agua, pero en el trayecto no había casas, ni poblados.

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Fredy Martín Pérez

Viva México, Chis; 22 de octubre.- Con júbilo, en el parque central de Tapachula, Sergio, un fornido hondureño blandió las banderas de su país, México y Guatemala, que había amarrado en un madero y fue él quien dio el primer paso del inicio de la caravana en su segundo día por territorio mexicano.

A diferencia del primer día, los hondureños iniciaron la caminata a las 11:00 horas, bajo un quemante sol, con las familias que llevaban niños hacia al frente y hombres y jóvenes atrás, pero antes de partir, dos mujeres realizaron una oración frente al Museo de la Ciudad, para pedir que la caravana transcurriera en paz y sin ningún incidente.

Los hondureños se abrieron paso por la 8ª Sur, para luego tomar por la Calle Central que los llevó hacia la carretera federal 200, que los llevaría hasta Huixtla.

Denis Omar Contreras, uno de los voceros de la caravana, con un altavoz pedía a sus connacionales que no rebasaran la línea de seguridad que iba al frente, pero cuando ya habían caminado cuatro kilómetros, entonces las familias se rezaron.

Poco a poco, los hondureños empezaron a diezmarse y la columna parecía interminable sobre la carretera federal y fue entonces que muchos de ellos empezaron a pedir ayuda de los automovilistas particulares y camioneros para subirse y alcanzar el municipio de Huixtla.

Algunos ya no podían y mejor se refugiaban bajo la sombra de algunos árboles y otros clamaban porque les regalaran agua, pero en el trayecto no había casas, ni poblados.

Fue después de caminar nueve kilómetros que los hondureños por fin alcanzaron el punto conocido de Viva México, donde se enlaza la vía federal número 200, con el libramiento que leva hacia la frontera con Guatemala, donde pudieron respirara un poco, ya que la población ya los esperaba con comida y agua.

Un familia de nicaragüenses trasladó en su vehículo, tortas, agua y dulces para los niños, contó una joven.

Miembros de la parroquia de San Martín de Porres, de la diócesis de Tapachula, entregaron agua, dulces y frutas.

Una hondureña propietaria del restaurante para camioneros “La Güerita”, llevó agua de horchata de arroz para sus compatriotas. “Esto me conmueve”, dijo la mujer que era acompaña por su hijo, que contó que emigró de su país hace más de un lustro hacia Tapachula.

Las hermanas catequistas de la diócesis de Tapachula, arribaron a Viva México, con una camioneta con agua, medicinas y comida, acción que alegró a los hondureños que parecían estar rendidos por la temperatura de hasta 30 grados.

Pero entre el júbilo y la felicidad, a los pocos minutos, un hondureño de 25 años de edad, caía de una camioneta y su cuerpo quedó tendido en el kilómetro 282, cerca de la entrada al tiradero municipal del ayuntamiento.

Y es que antes de Viva México, los hondureños consiguieron que los camioneros y automovilistas particulares subieran a sus unidades, con el fin de llevarlos hasta el municipio de Huixtla.

En camiones de limpia del ayuntamiento, en camionetas, en carros cisternas y tráileres, los hondureños se aferraban y festejaban el avance la caravana hacia el municipio de Huixtla.

Minutos antes del arranque de la caravana, los organizadores de la caravana ofrecieron una conferencia de prensa, donde anunciaron que saldrían hacia Huixtla.

Al tomar la palabra, Irineo Mújica, director de Pueblos sin Fronteras, dibujó el fenómeno migratorio y explicó que los hondureños salieron de sus país, impulsados por el hambre y la muerte. “Estas son las causas”, agregó.

Rubén Figueroa, del Movimiento Migrante Mesoamericano, dio a conocer que ahora la caravana llama la atención de los gobiernos, por la cantidad de hondureños, pero “cada día ingresan por la frontera Guatemala-México, un promedio de 800 a mil inmigrantes que buscan llegar a los Estados Unidos”, pero ese fenómeno parece no interesarle nadie.

A las 13:25 horas, los primeros hondureños llegaron a Huixtla, pero la retaguardia aun se encontraba a cuatro kilómetros hacia Tapachula.

Este lunes el flujo migratorio se detuvo en el río Suchite y solo cruzaron hacia Ciudad Hidalgo, 20 hondureños.

En el puente internacional Rodolfo Robles, permanecían unos 500 hondureños que esperaban ingresar a territorio mexicano con un salvoconducto del Instituto Nacional de Migración (INM).

Un funcionario del ayuntamiento del Suchiate, dijo que esos 20 inmigrantes fueron atendidos, para luego ellos tomar por su cuenta camino hacia Tapachula.

Ante el nulo arribo de hondureños, fue inhabilitado temporalmente el albergue del ayuntamiento, ya que se requiere de al menos 500 personas para que opere el espacio.

El ayuntamiento ha documentado del viernes al domingo, el ingreso de ocho mil 333 hondureños, con nombres y lugar de procedencia.

Este diario tuvo acceso a las listas donde están anotados cada uno de los extranjeros.

El mismo domingo salieron hacia Tapachula, otros dos mil hondureños.

Solo en el albergue de la Expo Tapachula, hay más de mil hondureños.

En el ayuntamiento de Suchiate, llegaron miembros de la Pastoral del Migrante, para informar que se preparen porque ya viene en tránsito otra caravana de dos mil hondureños.

En el río Suchiate, el INM inició un operativo para verificar los documentos de las personas que ingresan por esa zona.

Los agentes a bordo de una patrulla con placas PZT-68-50, arribaron desde la mañana de este lunes, para recorrer las márgenes y abordar a cada persona que llega en las balsas o llantas a territorio mexicano, para pedirles documentos.

Personas que no tienen documentos son devueltos a Guatemala, en las balsas o llantas, pero algunos se quejan y piden clemencia para que les permitan ingresar a territorio mexicano, porque “vine a comprobar unas cositas y ya me regreso”.

En la revisión, los agentes del INM, que son acompañados por elementos de la Gendarmería.

En el río se ha detenido el flujo de hondureños en las últimas horas, pero unos 500 continúan en el puente internacional Rodolfo Robles, en espera de entrar a México por territorio mexicano.

En la entrada al poblado, decenas de agentes del INM y la Policía Federal han montado operativos de vigilancia esta noche.

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