La “tía They”, de Chiapas para el mundo.

Son las 07:00 de la noche y en cada cuarto de la casa de doña Esther Noriega Molina hay hombres vistiéndose de mujeres para celebrar el anuncio de la tradicional fiesta grande de Chiapa de Corzo.

 

Ellos son los chuntae de la Pandilla de la “Tía They”, quienes desde 1994 se reúnen en este hogar para representar a las sirvientes de doña María de Ángulo, una mujer española que ayudó al pueblo de Chiapa durante una fuerte hambruna como agradecimiento que su hijo se curó  de una enfermedad en las aguas termales de Chiapa de Corzo decidió dar alimentos a los habitantes de ese lugar acompañada de sus sirvientas.

 

La Pandilla de la “Tía They”, es una  de las más conocidas a nivel local, nacional e internacional por su colorido y por ser sumamente numerosa.

 

La creación de esta pandilla es gracias a doña Esther Noriega, mejor conocida como “Tía They”, una mujer de 74 años que decidió formar su propio grupo para que todos y todas pudieran ser parte de esta tradición.

 

Esther Noriega presenció en los años 90 la agresión que sufrió un trasvesti homosexual por parte de chuntaes que no estaban de acuerdo a que él participara en el recorrido, por lo que tras defenderlo y prometerle que esta situación no volvería a repetirse ella formó a la Pandilla de la Tía They para que todas las personas participaran sin el temor a ser agredidas.

 

Gracias a su contribución para la inclusión y el respeto a la comunidad gay  en el 2015 la “Tía They” recibió un reconocimiento por parte de la población Lésbico, Gay, Transexual, Transgénero, Travesti e Intersexual (LGTTTI).

 

Este año doña Esther abrió las puertas de su casa, se vistió con una falda y una blusa vistosa, se maquilló y se colocó las joyas típicas del pueblo. Pero a diferencia de otros en este 2017 la “Tía They” no pudo acompañar caminando a su pandilla.

 

Pero eso sí, como en cada anuncio de la fiesta grande de Chiapa de Corzo salió  a la puerta de su casa para desearle suerte a cada miembro de su pandilla y les recomendó seguir la tradición y portarse bien para regresar con bien.

 

Con brillo en sus ojos doña Esther recordó a aquellos que se les adelantaron el camino,  y tras decir sus nombres la pandilla gritó ¡qué viva! Antes de partir los chuntaes también gritaron “Qué viva la Tía They”, y ella alzó la mano y les dijo que partieran por las calles del pueblo mágico para celebrar la fiesta grande.