
El nuevo Programa Nacional de Educación Superior (PNES) 2026-2030 revela que la entidad padece una de las coberturas más bajas del país, por debajo del 30%.
Con más de 106 mil jóvenes chiapanecos fuera de una carrera universitaria y ya insertos en el mercado laboral, el reto federal es duplicar la oferta académica para alcanzar la meta nacional del 55% al final del sexenio.
Apenas tres de cada diez jóvenes chiapanecos en edad universitaria acceden a la educación superior, de acuerdo con el recién publicado Programa Nacional de Educación Superior (PNES) 2026-2030, decretado el 14 de abril en el Diario Oficial de la Federación. Chiapas, Guerrero y Oaxaca son las tres entidades con la cobertura más baja del país, cuando la meta nacional del gobierno federal al 2030 es alcanzar el 55%.
De acuerdo con la Gráfica 2 del programa —elaborada por la Subsecretaría de Educación Superior (SES) con datos del Formato 911 de la SEP y proyecciones de CONAPO—, la Tasa Bruta de Cobertura (TBC) en educación superior alcanzó en el ciclo 2024-2025 apenas 45.1% a nivel nacional, con un crecimiento de solamente 1.3 puntos porcentuales respecto del ciclo anterior. Chiapas, Guerrero y Oaxaca no alcanzan ni siquiera el 30%, mientras que en el otro extremo Ciudad de México supera el 100%, y Sinaloa, Nuevo León, Puebla y Coahuila se ubican por encima del 50%.
La meta: crear más de un millón de espacios nuevos
El documento, firmado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo el 8 de abril y rubricado por los secretarios de Hacienda, Anticorrupción, Educación Pública y Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, establece como meta nacional alcanzar una cobertura de 55% al 2030, lo que implica, en sus propias palabras, “crear más de un millón de nuevos espacios” en el Sistema Nacional de Educación Superior (SNES) en los próximos cinco años.
Para Chiapas, ese reto es aún mayor. Si el estado tiene hoy una cobertura de alrededor del 30%, alcanzar el 55% implicaría prácticamente duplicar la oferta universitaria disponible. Esta tarea recae sobre la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH), la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH), las universidades interculturales, las universidades tecnológicas, las normales, y los nodos estatales de la Universidad Nacional Rosario Castellanos (UNRC) y las Universidades para el Bienestar Benito Juárez Gárcía (UBBJ).
El dato clave: 106,308 jóvenes ya ‘fuera’ del sistema
Una cifra específica para Chiapas documentada por el PNES es reveladora. Según el Cuadro 5 del programa, elaborado con información de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI, en 2024 había en Chiapas 106 mil 308 jóvenes de entre 18 y 22 años, ocupados, que habían concluido bachillerato o tenían estudios superiores truncos y no asistían a la educación superior. Es un contingente importante de chiapanecos ya inserto en el mercado laboral pero sin acceso a la universidad.
En el plano nacional, la cifra asciende a 2 millones 590 mil 350 jóvenes en esa condición. Chiapas aparece dentro de las entidades con mayor número, junto con Puebla (145 mil 65), Nuevo León (131 mil 511), Ciudad de México (129 mil 652) y Chihuahua (81 mil 499). El PNES ubica a este grupo como “un nicho estratégico para ampliar la cobertura mediante modalidades flexibles, educación para el trabajo y vinculación con el desarrollo productivo local”.
Pobreza y cobertura: el techo de cristal
El programa reconoce expresamente que “los estudiantes provenientes del primer decil de ingresos representan solo 4.4% de la matrícula” universitaria, lo que evidencia cómo la desigualdad económica limita el acceso a la educación superior. Aunque la participación de estudiantes de los cuatro primeros deciles ha crecido en las últimas tres décadas, el ritmo sigue siendo lento.
Este fenómeno se agrava en Chiapas, donde CONEVAL ha documentado sistemáticamente los niveles de pobreza más altos del país. El cruce de variables es claro: un jóven chiapaneco nacido en un hogar del primer o segundo decil de ingresos tiene hoy mucho menos probabilidad de pisar una universidad que uno nacido en CDMX o Nuevo León en la misma condición socioeconómica.
| Indicador | Valor |
|---|---|
| Cobertura nacional 2024-2025 (TBC) | 45.1% |
| Crecimiento respecto al ciclo anterior | +1.3 p.p. |
| Meta cobertura 2030 (PND 2025-2030) | 55% |
| Espacios nuevos requeridos | +1 millón |
| Cobertura Chiapas | < 30% |
| Jóvenes chiapanecos 18-22 sin ES (2024) | 106,308 |
| Estudiantes ES del primer decil de ingreso | 4.4% |
Fuente: Gráfica 2 y Cuadro 5 del PNES 2026-2030, con datos SEP-DGPPyEE (911), CONAPO y ENOE-INEGI.
Seis objetivos, un mismo horizonte
El PNES 2026-2030 se organiza alrededor de seis objetivos. El primero es precisamente “ampliar el acceso y la conclusión de los estudios de tipo superior, bajo principios de inclusión y equidad, con enfoque de justicia social y territorial”. Los demás objetivos buscan consolidar un Sistema Nacional de Educación Superior articulado y gobernado democráticamente, garantizar una educación integral que atienda el bienestar estudiantil, fortalecer la investigación e innovación, impulsar una política de educación abierta para toda la vida y promover un financiamiento sostenible.
Entre las líneas de acción del Objetivo 1, el programa prevé fortalecer la oferta educativa de la UNRC, las UBBJ y las Universidades Interculturales, e impulsar la infraestructura en sus sedes, en particular en estados con alto rezago. Para Chiapas, eso puede traducirse en la ampliación de sedes de la UBBJ en regiones como los Altos, la Selva, la Sierra o la Fronteriza, zonas con bajo acceso histórico a educación superior.
Qué sigue
El documento entró en vigor al día siguiente de su publicación en el DOF. La Secretaría de Educación Pública, a cargo de Mario Delgado Carrillo, junto con Hacienda, Anticorrupción y la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, coordinarán la ejecución y seguimiento de los objetivos, con base en los indicadores y metas correspondientes.
Para los chiapanecos, los próximos meses serán cruciales: de la traducción de este programa nacional en acciones estatales específicas —nuevas sedes universitarias, becas, vinculación con el sistema productivo— dependerá si el estado empieza a cerrar o se queda atrás en la brecha nacional. Si los próximos cinco años dan continuidad al ritmo histórico de crecimiento de apenas 1.3 puntos anuales, la meta del 55% será inalcanzable no sólo para Chiapas, sino para todo el país.











