
El Programa Nacional de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano (PNOTDU) 2026-2030 revela cifras críticas para la entidad: más de 100 mil casas no tienen conexión a alcantarillado y 13 mil carecen de electricidad. Con apenas un 40.6% de cobertura total en agua potable, Chiapas se ubica como la región con mayor exclusión territorial en infraestructura doméstica de México.
Más de 100 mil hogares en Chiapas carecen de conexión a drenaje, 13 mil viviendas no tienen acceso a electricidad y sólo el 40.6% de las casas cuenta con acceso pleno a agua potable, de acuerdo con el diagnóstico oficial del Programa Nacional de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano (PNOTDU) 2026-2030, publicado el 15 de abril en el Diario Oficial de la Federación.
Las tres cifras, integradas en distintos gráficos del programa federal, dibujan el perfil más preocupante del país en materia de servicios básicos de vivienda: Chiapas concentra, junto con Oaxaca y Guerrero, el mayor rezago estructural en infraestructura doméstica básica de México.
Drenaje: más de 100 mil viviendas sin conexión
El Gráfico 08 del programa, con datos de la Comisión Nacional de Vivienda (CONAVI) y la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2022, documenta que en Chiapas, Oaxaca y Veracruz “más de 100 mil viviendas carecen de este servicio básico”. El texto atribuye esta situación a patrones históricos de marginación, dispersión poblacional y ausencia de planeación territorial.
El diagnóstico federal es claro: la falta de drenaje “impacta la salud, el ambiente y la dignidad de vida”, y se relaciona directamente con enfermedades gastrointestinales, contaminación de acuíferos y deterioro ambiental en comunidades sin sistema de alcantarillado. La ruta que plantea el gobierno federal pasa por “infraestructura básica con enfoque de justicia territorial”.
Electricidad: más de 13 mil viviendas a oscuras
El Gráfico 09 del programa, con la misma fuente (CONAVI-ENIGH 2022), revela que en 2022 “más de 13 mil viviendas en Chiapas y casi 13 mil en Oaxaca carecían de acceso a electricidad”. El texto del programa habla de un patrón de exclusión territorial “fuertemente concentrado en el sur del país”, que limita el ejercicio de derechos fundamentales e impide el acceso equitativo a tecnologías y servicios básicos.
El documento plantea impulsar estrategias de electrificación “con pertinencia territorial, priorizando a comunidades rurales, indígenas y dispersas mediante soluciones descentralizadas, sostenibles y articuladas con el bienestar socioambiental”. Las 13 mil viviendas sin luz en Chiapas están ubicadas, principalmente, en comunidades de los Altos, la Selva, la Sierra y zonas de la Fronteriza.
Agua: la brecha más estructural
La cifra más crítica está en el agua. Dos gráficos del programa dibujan el panorama:
El Gráfico 10 mide la disponibilidad de agua dentro de la vivienda o del terreno (datos ENIGH 2022). El promedio nacional es 93%, pero Chiapas tiene apenas el 72%, la cifra más baja del país junto con Guerrero y Oaxaca, ambos con 75%.
El Gráfico 12 es más severo: mide viviendas con acceso pleno a agua potable y drenaje (datos del Censo 2020 del INEGI). Aquí Chiapas registra apenas 40.6%, frente a más del 90% en entidades del centro-norte. Guerrero está en 49.4% y Oaxaca en 52.4%. El texto del PNOTDU describe esta diferencia como una “disparidad que evidencia brechas territoriales persistentes en infraestructura básica y servicios esenciales, especialmente en regiones del sur-sureste”.
Un problema que conecta con la salud pública
Las carencias en servicios básicos de vivienda tienen una traducción inmediata en la salud. Chiapas ha ocupado, por varios años consecutivos, los primeros lugares nacionales en enfermedades gastrointestinales y parasitarias, un problema que se relaciona de forma directa con la carencia de drenaje y la falta de agua potable de calidad.
El propio programa federal señala que estas condiciones “afectan de forma diferenciada según ubicación, origen étnico, género, edad o discapacidad”. La población indígena, que en Chiapas representa cerca del 28% del total, es la que resiente con mayor intensidad el déficit. El 38.4% de la población indígena del país vive en rezago habitacional, principalmente en localidades de menos de 2 500 habitantes.
Qué plantea el gobierno federal
El PNOTDU, firmado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y diez secretarías federales, plantea que las inversiones en infraestructura básica deben priorizar a los municipios con mayor rezago, con un enfoque de “equidad hídrica”, “gestión comunitaria del recurso” y “planificación territorial orientada al derecho humano al agua y la sostenibilidad de los ecosistemas”.
Para los próximos cinco años, el programa fija como meta reducir estas brechas, aunque el documento no establece montos presupuestales específicos por entidad. La articulación con la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y las secretarías de Infraestructura y Bienestar marcará el ritmo real al que avancen las obras en Chiapas.











