
Verónica Esmeralda Bonifaz López, madre originaria de Villaflores, denunció públicamente la crisis de desabasto y la falta de especialistas que impera en el hospital neonatal de Tuxtla Gutiérrez, donde su hijo recién nacido se debate entre la vida y la muerte.
El pequeño Mateo, de apenas 35 semanas de gestación, se encuentra actualmente en terapia intensiva bajo choque séptico. La madre advirtió sobre la fragilidad de su estado: “es un bebé que está sedado, un bebé que si lo desconectan puede morir”.
A pesar de ser un hospital especializado, la familia asegura que el nosocomio no cuenta con insumos básicos como sondas, catéteres ni medicamentos esenciales. Además, denunciaron la falta de un cardiólogo pediatra de planta, lo que obliga a los padres a buscar y pagar servicios particulares en horarios críticos.
Verónica relató que el nacimiento de su hijo estuvo marcado por presuntas irregularidades médicas. Aseguró que, tras un parto inducido donde no se respetó su solicitud de cesárea, los médicos rompieron el cordón umbilical del bebé al momento de subirlo a la cuna, lo que provocó que el recién nacido se pusiera “morado”.

“El hospital debería de tener los insumos porque se supone que es un neonatal… se supone que es el mejor hospital que podemos tener para los bebés prematuros”, lamentó la madre, quien junto a otras mujeres duerme en la calle a las afueras del inmueble para estar pendiente de su hijo.
Las madres afectadas hicieron un llamado urgente al Gobierno del Estado y a la Presidencia de la República para que se destinen recursos a la salud infantil. “Así como hay gastos innecesarios que hace el gobierno, creo que lo importante es la salud de los bebés”, sentenció Verónica, quien permanece a la espera de un milagro y de la solidaridad ciudadana.

























