
Cada año, en los días previos al Miércoles de Ceniza, una danza de origen prehispánico recorre las calles del centro de Tuxtla. Es el Napapok Etzé, el Carnaval Zoque que la mayordomía decidió no perder.
TUXTLA GUTIÉRREZ — El Carnaval Zoque Tuxtleco es una danza ritual de origen prehispánico que sobrevive en el imaginario de la comunidad zoque de la capital chiapaneca. Se ejecuta en los días previos al Miércoles de Ceniza y recorre cuatro cuadrantes de la ciudad, visitando ermitas, casas de mayordomos y los antiguos centros ceremoniales del pueblo o’de püt.
Tres nombres para una sola danza ancestral
El Carnaval Zoque tiene como protagonista una danza con varios nombres válidos, dependiendo del aspecto que se quiera resaltar. Los más usados son Napapok Etzé (Danza de la Pluma de Guacamaya), Napapopok Etzé (Danza de la Pluma Blanca) y Te’ Hata Hama Etzé (Danza del Padre Sol). Las tres formas conviven en el habla de los costumbristas, mayordomos y portadores de tradición, y reflejan la riqueza interpretativa del ritual.
Esa pluralidad de nombres fue uno de los temas que se debatió en la conferencia “Carnaval Zoque Tuxtleco, antiguas costumbres frente a las nuevas dinámicas”, impartida el 14 de febrero de 2024 por el etnomusicólogo Félix Rodríguez —autor del libro Los Zoques de Tuxtla— en la Casa de la Cultura Luis Alaminos Guerrero, sede del Instituto Tuxtleco de Arte y Cultura (ITAC).

Los personajes que recorren las calles
El Napapok Etzé no es solo música y movimiento: es un sistema de personajes con cosmovisión propia. Cada uno encarna fuerzas del universo zoque que dialogan entre el cielo, la tierra y el inframundo a través del baile.
LOS PERSONAJES DEL NAPAPOK ETZÉ
Cosmovisión viva en el Carnaval Zoque Tuxtleco
Hatajama Etzé — el Padre Sol
| Personaje central, asociado al sol. Lleva un imponente penacho adornado con plumas rojas de guacamaya. Su danza marca los cuatro puntos: cielo, luna, sol e inframundo. |
Alacandú — la Lunita
| Niña ataviada con traje rojo, espejos y flores de sospó. Representa la luna y acompaña al Padre Sol en el diálogo cósmico de la danza. |
Suyu Etzé — las viejas
| Hombres vestidos con prendas femeninas que bailan en círculo, en sentido contrario a las manecillas del reloj, haciendo bromas a los espectadores. Personajes secundarios pero indispensables del ritual. |
Música acompañante: tambor y flauta de carrizo · Lengua ritual: zoque · Cosmovisión: diálogo entre sol, luna, tierra y Jocoshto (inframundo)
Cuándo y dónde se ejecuta cada año
El Carnaval Zoque marca los “tiempos del costumbre”, esa fecha en la que —según la cosmovisión zoque— se produce la conjunción del cielo y la tierra. La danza se ejecuta en los días previos al Miércoles de Ceniza y consta de un recorrido por la ciudad que arranca alrededor de las 8:00 horas y culmina pasadas las 15:00.
Los puntos del recorrido son simbólicos: la danza visita las casas de los priostes y mayordomos, y se despliega después en espacios de alto significado histórico y ceremonial como el Templo de San Pascualito, la Catedral de San Marcos, el templo de San Roque y El Cerrito. Esos lugares son considerados antiguos centros ceremoniales del pueblo zoque tuxtleco y permiten entender que el ritual nunca dejó de habitar la geografía de la capital, aunque la mayoría de sus habitantes lo desconozca.

El costumbre que la mayordomía decidió no perder
Durante décadas, las administraciones municipales han intentado articular un “carnaval comercial” tuxtleco con comparsas y carros alegóricos al estilo de Veracruz o Mazatlán. La mayordomía zoque, en cambio, ha mantenido su propia celebración en paralelo, con los tiempos y formas que marca el costumbre, sin participar en los desfiles oficiales. Esa autonomía es uno de los rasgos más marcados de la cultura zoque tuxtleca: la capacidad de proteger su patrimonio sin dejar de habitar la ciudad moderna.
La misma autonomía permitió que la mayordomía recuperara expresiones que estuvieron a punto de perderse, como la danza de San Miguel, ausente del calendario ritual durante cerca de 80 años y rescatada por los maestros piteros del costumbre.

La conferencia que abrió la conversación
La charla impartida por Félix Rodríguez en febrero de 2024 fue uno de los espacios más recientes en los que el ITAC abrió al público la discusión sobre los simbolismos del Napapok Etzé: el papel de cada personaje, la indumentaria, los conceptos rituales y el contexto comparativo con otros carnavales en el mundo. Al cierre del evento, el ponente fue reconocido por Susana Zúñiga, entonces Coordinadora de Tradiciones y Cultura Zoque del ITAC.
Desde aquella charla, el interés ciudadano por la cultura zoque ha crecido en Tuxtla. La oferta de talleres del ITAC en la Casa de la Cultura Luis Alaminos Guerrero ha sumado a más de mil personas en año y medio, y nuevas generaciones de músicos jóvenes —como las que documenta esta cobertura sobre los guardianes de la música zoque y la historia de Kevin Juárez— sostienen hoy un repertorio que estuvo cerca del olvido.
Fotos: Erick Chandomi
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