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Seis metros lo separaban del suelo; en la esquina de una cuchilla que forma la Ferretería Industrial estaba el hombre de unos 25 años de edad, de espaldas al precipicio.

Abajo, expectantes, estaban las y los curiosos, el personal de Protección Civil que en una unidad de ataque rápido maniobraban para intentar bajarlo, la prensa que apuntaba sus cámaras y teléfonos al sujetos y elementos policiacos que cercaban el área.

Del hombre poco se supo cómo llegó hasta ahí; estaba sin playera y descalzo. A un costado, sobre el techo del negocio, rondaban los elementos de PC, para sensibilizarlo y que se bajara.

Hablaba con ellos, no se escuchaba lo que decía; abajo, la expectativa crecía.

Él señalaba hacia la parte frontal, así mismo; caminó a gatas y se sentó, avanzó a la parte media de la ferretería así sentado, columpiándose y empezó a bajar.

Mostró buena agilidad, se impulsó a dos manos y quedó pendido, a escaso metro de la unidad de Protección Civil; en tanto los elementos, se apresuraron a colocar una escalera para acercarse, pero no hubo necesidad, de un brinco descendió al vehículo.

Seis lo esperaban abajo, un hombre no identificado y  cinco para auxiliarlo, uno de ellos se emocionó y aplaudió, mientras el sujeto tomó la escalera del coche oficial para llegar por fin al piso.

Lo agarraron dos de PC, pero lo sujetó más el no identificado, quien lo bordeo del cuello, intercambiaron dos palabras, salieron de la Ferretería, cruzaron la vialidad y llegaron a un coche particular, en el cual se fueron con un tercero.

Antes, un parte oficial indicó que la persona que hizo que se movilizaran los cuerpos de emergencia para socorrerlo, había sido detenido por andar deambulando en la calle de forma sospechosa.

Fue llevado a Centro de Reclusión por Faltas Administrativas, mejor conocido como “La Popular”, pero fue rechazado “por padecer de sus facultades”.

Luego de ello, ocurrió la hazaña…

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