
Chiapas fue el principal estado de origen de los mexicanos devueltos desde Estados Unidos durante el último año, con 16,196 deportaciónes entre febrero de 2025 y febrero de 2026, de acuerdo con un análisis de BBVA Research basado en cifras del Departamento de Seguridad Nacional estadounidense.
El dato refleja la magnitud de la diáspora chiapaneca al norte y la presión que ejerce la política migratoria de la administración de Donald J. Trump sobre familias con raíz en municipios indígenas del estado. Guanajuato registró 14,232 devoluciones en el mismo periodo, seguido de Guerrero (13,521), Veracruz (11,680), Oaxaca (11,322), Michoacán (10,951) y Puebla (10,284). Aunque las deportaciones nacionales cayeron 22.3% respecto a 2024, Chiapas se mantiene en la lista de mayores aportadores de población migrante mexicana hacia Estados Unidos.
Medio millón de indígenas mexicanos viven con temor
Un informe de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), fechado en marzo de 2026, contabiliza al menos 491,575 personas indígenas mexicanas y 63,491 afromexicanos residiendo en Estados Unidos. El documento documenta un “incremento del temor o desconfianza hacia las autoridades”, más arrestos, deportaciones y faltas al debido proceso en centros de detención, particularmente la ausencia de intérpretes y traductores en lenguas originarias.
Una parte significativa de esa población proviene de Chiapas, donde los pueblos tsotsil, tseltal, ch’ol, tojolabal, zoque y mam han enviado generaciones a estados como California, Georgia, Florida, Virginia, Carolina del Norte, Nueva York y Arizona. La presencia tsotsil en el Valle de San Joaquín, en California, ha sido documentada desde inicios de la década de 2000 por instituciones académicas y por el Instituto de los Mexicanos en el Exterior (IME).
Tres olas migratorias y un origen común
La migración masiva de chiapanecos a Estados Unidos es relativamente reciente. Comenzó a finales de los años ochenta con la caída de los precios internacionales del café, se profundizó en los noventa con el desmantelamiento del Instituto Mexicano del Café (Inmecafé), el huracán Mitch y la crisis posterior al levantamiento zapatista de 1994.
Entre el año 2000 y 2005, los desplazamientos internacionales se multiplicaron, primero entre los tsotsiles de Los Altos y luego entre tseltales y ch’oles de la Selva, según estudios del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS Sureste) y El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR). En 1990, Chiapas ocupaba el lugar 29 nacional en recepción de remesas; en 2004 ya superaba los 500 millones de dólares anuales, posición que ha consolidado en las dos décadas siguientes.
Las remesas, sosten estructural
Las remesas se han convertido en el sostén económico de buena parte de la sociedad rural chiapaneca. Banco de México (Banxico) reporta envíos a comunidades indígenas que alcanzaron 1,308 millones de dólares en 2024, cifra que rompió con el ritmo de crecimiento sostenido desde 2013 al presentar contracción en el primer trimestre de 2026.
Un análisis publicado en La Jornada advierte que esta dependencia estructural de las remesas convierte a las comunidades en “rehenes de la política migratoria estadounidense”, con efectos directos en la alimentación, vivienda, salud y educación de cientos de miles de hogares chiapanecos. Investigadores de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH) sostienen que en municipios como San Juan Chamula, Aldama, Mitontic y Pantelhó las remesas representan más del 30% del ingreso familiar promedio.
Detenciones de ICE: el caso Royer Pérez
La diáspora chiapaneca también se hace visible cuando uno de sus integrantes es detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE). El caso reciente del joven tsotsil Royer Pérez, originario de Los Altos de Chiapas, es uno de cientos que ocurren cada mes y que solo ocasionalmente trascienden a los medios. Su familia documentó la detención, la falta de traductor en lengua tsotsil y los obstáculos para comunicarse con el cónsul mexicano.
El Frente Indígena de Organizaciones Binacionales (FIOB) y el Comité de Solidaridad para Migrantes Chiapanecos en California han señalado a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) la vulneración sistemática del derecho a intérprete en lenguas originarias durante los procedimientos de detención e inmigración.
Programa México te Abraza, con vacíos
El Gobierno de México opera el programa México te Abraza para personas mexicanas deportadas, con apoyo económico de instalación, traslado a su comunidad de origen e incorporación a programas del Bienestar. Sin embargo, análisis de La Jornada y de organizaciones de la sociedad civil señalan que el informe oficial del programa no detalla cuántas personas deportadas son indígenas, no precisa lugares de origen y no documenta la imposibilidad del retorno comunitario por desplazamiento forzoso, despojo y violencia en regiones expulsoras como la Sierra Madre, Los Altos y la Selva.
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) ha emitido recomendaciones para reforzar la atención con perspectiva intercultural en los puntos de retorno migratorio, particularmente en los aeropuertos de Tapachula, Villahermosa y Ciudad de México, principales puertas de regreso para personas chiapanecas deportadas desde Estados Unidos.











