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Altares zoques van perdiendo esencia con los años

Sergio de la Cruz, maestro ramilletero exhortó a que este Día de Muertos se promuevan en casa las tradiciones de la capital chiapaneca.

Tuxtla Gutiérrez.-  La esencia de los altares zoques en las familias tuxtlecas se ha perdido “con el paso de los años”, dijo el maestro ramilletero Sergio de la Cruz, quien invitó a que en la próxima celebración de Día de Muertos se “recuperen en la medida de lo posible” las tradiciones de la capital chiapaneca.

 

Sergio de la Cruz, recordó que en las casas de las familias tuxtlecas de origen zoque se acostumbraba a tener un espacio para un altar, en los que se colocaban las flores y los elementos necesarios para que cumplieran con los requerimientos de altares de Día de Muertos, sin embargo ahora son pocos los hogares que aún los tienen.

 

El maestro ramilletero dio a conocer los elementos necesarios que un altar zoque debe tener para las próximas celebraciones de Día de Muertos.

 

La mesa de madera, es uno de los elementos más  importantes para el altar zoque. Debe llevar un mantel blanco. También se debe colocar una mesa más baja o bien una banca de madera, y de bajo se tiene que instalar un petate, pues se busca representar los tres niveles de la cosmovisión indígena.

 

En la parte superior del altar se recomienda poner un Cristo,  así como la imagen de un santo o una virgen que sean venerados por la familia zoque, y la fotografía del difunto acompañada de un artículo que fuera de su preferencia.

 

En el nivel más alto de la mesa se acostumbra a colocar flores costuradas o bien un somé; mientras que el piso se adorna con juncia, brasero, dos cirios, cuatro velas blancas y veladoras según el número de difuntos  que visitarán el domicilio.

 

Los altares zoques se adornan con muzá, es decir flor de cempasúchil, además de flor de lechita  conocida en el costumbre punupunú; flor de cerro y  de seda.

 

En lo que refiere a las ofrendas  se colocan en el altar solo se colocan las que eran de preferencia del difunto, sin embargo también se colocan  los dulces tradicionales de la región, además de calabaza preparada, mandarina, cacahuate, caña, mandarina  y naranja, y aguas como pozol, chocolate, agua, tascalate, atole agrio y hasta aguardiente.

 

El cronista Sergio de la Cruz exhortó a las familias tuxtlecas de origen zoque a colocar antes del 30 de octubre el altar, pues recordó que según las creencias mexicanas el día 31 se reciben a las almas de los niños.