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No encontraba una salida, quiso suicidarse

Buscó opciones en internet para terminar con su vida, su madre la descubrió a tiempo; la joven de 19 años ahora ve la vida desde otra perspectiva.

Tuxtla Gutiérrez.- La vida de Ana -nombre ficticio- se volvió negra  en octubre de 2019.  Ese mes los problemas  de la joven, que en ese momento tenía 18 años,  parecían no tener solución, por lo que creyó que la forma fácil era atentar contra su vida.

 

Ana, decidió compartir su historia con Alerta Chiapas, porque cree que es bueno hablar del tema, que aún es un tabú para la sociedad, y por si sirve de ayuda para alguien que esté en un momento crítico como el que ella pasó, y del que aprendió lo valiosa que es su vida, y que todo tiene solución.

 

“Desde tiempo atrás pensaba en quitarme la vida, pero en mí iban escalando y se hacían cada vez más frecuentes, hasta que lo vi como la única salida. Pasaba por mucha presión porque acababa de entrar a la universidad, había regresado a mi pasión, pero como la dejé por tiempo hasta eso se me hizo difícil, también en ese momento terminé una relación de una forma muy fea y yo ya no pude más, me harté y decidí hacerlo”, dijo.

 

Luego de días de buscar en foros formas para atentar contra su vida, Ana, acudió a una farmacia a comprar medicamentos, con la idea de tomarse todos los que pudiera.

 

Ese día, Ana hablaba por teléfono con su ex pareja, y la conversación fue otro motivo para que ella decidiera quitarse la vida. La joven se encerró en su recamara y fue por las pastillas, pero afortunadamente su madre entró a la recamara, por lo que solo ingirió unas cuántas, que solo le ocasionaron que durmiera por horas.

 

“Leí en un foro que podía tomarme, así que fui una farmacia que no pide receta y me las dieron. Ese día  todavía hablé con mi ex, yo no le dije nada, no le advertí que iba a suicidarme, pero me escuchó rara y le habló a mi mamá, y ella entró a ver si estaba bien a mi cuarto y me encontró tomando las pastillas,  y pues las tiró. Yo solo me dormí por muchas horas”.

 

A partir de ese momento, la originaria de Tuxtla Gutiérrez  inició una lucha aún más fuerte, la de no volver a atentar contra su vida.

 

“Quería volver a intentarlo, pero  me estuvieron vigilando,  checaban que no tuviera medicamentos o me quedara sola. Yo estaba en una depresión muy fuerte, no quería ni levantarme,  todo el día estaba llorando. Fui con una psicóloga pero no me ayudó en nada, fue porque mis maestros de la carrera de psicología los que estuvieron a mi lado, apoyándome, viendo por mí pero sin acosarme, sino respetando mis tiempos y mis avances”, mencionó.

 

La depresión le duró a Ana varios meses, pero pese a que pensó que no iba a lograrlo, por fin pudo salir de esa situación, sin embargo acepta que por ocasiones tiene miedo de recaer.

 

“Suena a cliché  pero echándole ganas y con paciencia salí. Además de la ayuda de mi gente trataba de estar ocupada, hacía calendarios con objetivos y me escribía frases positivas. A mí me funcionó pero sé que no le pasa igual a todos, por eso si alguien pasa por algo así debe pedir ayuda, debe decir lo que siente, no puedes pasar esto solo, siempre hay una salida, siempre hay una solución aunque no parezca, y lo más importante es tener en cuenta que lo pasas no te sucede solo a ti porque mucha gente tiene estos pensamientos”.

 

Cuando Ana ya pasaba por un mejor momento llegó la contingencia, una etapa difícil, pues dejó de realizar las actividades con las que había logrado estar “estable emocionalmente”.

 

“La pandemia fue un duro golpe porque de estar todo el día ocupada pasé a estar encerrada, además sufro de un desorden alimenticio y esta etapa ha sido  muy difícil, pero aunque he tenido días muy difíciles, he logrado superar esto también con mucha paciencia y ayuda de mis amigos y familia”.

 

Ana, sabe que la situación que ella pasó la viven muchas personas, por eso insistió en que aquellos que sienten que “su vida no tiene sentido” busquen ayuda con gente especializada.

 

“Yo solo les diría que busquen ayuda pero con profesionales, a veces creemos que nadie nos entenderá, pero hay gente especializada y que traten de rodearse de personas que les aporten cosas positivas.  Pero también decirles que no está mal sentirse mal, y que desechen a los que los culpan o les dicen que les gusta sufrir, porque no es así. No será fácil, pero siempre hay otra oportunidad para mejorar, y de verdad si se puede superar los obstáculos”, concluyó la joven de 19 años.