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Zoé Robledo, líder sin liderazgo

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Publicado por Jonathan Nácar /Tomás de la Rosa / Eje Central 

No ha visitado uno sólo de los hospitales donde atienden quienes tienen Covid-19, tampoco ha ofrecido disculpas a médicos residentes que enfermaron, ni ha reconocido la carencia de medicamentos para atender a los pacientes, quedó rebasado

Había estado revisando los documentos que el anterior director le había dejado. Confirmó lo que públicamente se había dicho. Los recursos que la Secretaría de Hacienda no entregó al IMSS lo había paralizado. Ese gran elefante blanco, le dijo a sus cercanos, lo pararon y sería muy difícil echarlo a andar.

No dijo nada públicamente, al contrario, meses después diría que prácticamente estaba resuelto el problema del surtido de medicamentos. No era verdad, las compras consolidadas no habían sido efectivas y habían dejado insumos esenciales sin adquirir. 

Pero Zoé Robledo Aburto siempre ha sido así, al menos así lo describen quienes lo conocen desde que fue legislador en Chiapas y comenzó su carrera política: un hombre inteligente, institucional, adaptable y confiable, porque hace y dice lo que su jefe espera de él. Eso lo llevó a convertirse director general del Instituto Mexicano del Seguro Social, aunque en su trayectoria nunca hubiera un antecedente que lo hubiera preparado para administrar a ese gigante. 

Y es que el IMSS es la institución con la mayor infraestructura de salud y administrativa del Latinoamérica. Reporta 80 millones de derechohabientes lo que equivale a una proporción de siete de cada 10 mexicanos afiliados. 

Para entonces, el joven Robledo Aburto, de formación politólogo y con una maestría en Derecho sin concluir, había sido diputado local y federal, y senador; además de su corta estancia como subsecretario en Gobernación. 

Llegaba para dirigir un elefante, como él le dice, de entonces 76 años de edad, corrupto y sin dinero. Y algo consiguió, pero en contrario, en el primer trimestre de este año el gasto total del IMSS se ubicó en 10 mil 662 millones de pesos, que es el monto más elevado en los últimos 30 años. Y no ha podido incrementar los ingresos propios del Instituto, es así que el IMSS sólo fue capaz de generar 62 centavos de cada peso que gastó.

Entre enero y febrero las alertas mundiales se encendieron con la llegada de Covid-19. Naturalmente el Instituto tendría el liderazgo, por la extensión territorial que cubre, equipo, número de personal médico del que dispone y especialidades. 

Ese joven estudioso y dedicado dio el primer paso esperado, diseñó el plan estratégico que permitiría al IMSS disponer de el 30% de sus estructura y reacomodar la atención. Sólo que todo quedó en papel. La reconversión del Instituto llegó tarde. No entrenó al personal de salud ni siquiera les dotó de equipos de protección e insumos. Fue el personal que colgó plásticos, sábanas, se compró su equipo y comenzó a operar, el costo fue muy alto, comenzaron e enfermar. Todavía hoy la reconversión hospitalaria no se ha ejecutado en su totalidad y no hay medicinas.

›Nuevamente Zoé Robledo cumplió con lo esperado, se paró en la mañanera y dijo que todo estaba en marcha. “Nos mintió en la cara”, soltó uno de los médicos infectados por Covid-19.

Sí, el director no estaba dando información precisa, había sido rebasado.

Elefante varado

La vocación de servir: donde sea y en lo que se ofrezca. Tal parece que esa es la ferviente doctrina que procura seguir el chiapaneco Zoé Alejandro Robledo Aburto como un prominente agente de cambio en la renombrada Cuarta Transformación, al menos eso ha sabido ser bien explotada por el presidente Andrés Manuel López Obrador. 

“Tenemos certeza que hay un servidor público eficiente, honesto, que se va a hacer cargo del Seguro Social”, con esas palabras el presidente oficializó su nombramiento al frente del IMSS en la conferencia mañanera del 23 de mayo de 2019, dos días después de que Germán Martínez Cázares presentara  al Consejo Técnico del instituto su renuncia a través de una contundente  carta en la que sentenció, entre otros aspectos fundamentales que, “algunos funcionarios de la Secretaría Hacienda tienen una injerencia perniciosa en el IMSS y ponen en riesgo la vocación igualitaria, de justicia y, concretamente, de prestación de servicios de salud que tiene el Seguro Social”.

“Va a ser Zoé Robledo el próximo director del Seguro Social. Tiene experiencia, es un profesional, politólogo, fue diputado federal, senador, es subsecretario de Gobernación, es un hombre progresista y honesto. Es uno de los mejores servidores públicos que tenemos, es de lo mejor, por eso lo invité a participar como director”, adelantó el presidente de la República durante su acostumbrada conferencia matutina del miércoles 22 de mayo. 

›Sin titubeos, como al menos desde 2012 ha hecho Zoé, al coordinar la campaña de López Obrador en su natal Chiapas, para después incursionar como senador de la República por el Partido del Trabajo (PT), donde se mantuvo hasta abril de 2018 cuando se postuló como diputado federal por Morena, asumió su nuevo encargo.

“Ese es el gran reto, que cada peso, que cada centavo, ya sea de los que aportan el gobierno federal, pero también las cuotas obrero-patronales, todos esos dineros sean cuidados con un ánimo y un espíritu de saber que son sagrados, son las cuotas de los derechohabientes, pero también son los recursos del gobierno. El asunto es gastarlos de manera eficiente, honrada y sin ningún menor viso de que pueda haber una situación de corrupción”, espetó ante el presidente el político con 40 años cumplidos entonces.

Y añadió, en aquella conferencia ya con la investidura como nuevo escudero del Seguro Social, “por eso es que hoy en lo personal, señor presidente, estoy halagado y sus palabras siempre comprometen, comprometen mucho más a hacer la Cuarta Transformación (…) No es solamente un problema de finanzas, no es solamente un problema de diseño institucional, es un problema que ocasionó la política, pero la mala política. Por eso digo que, si la política lo echó a perder (al IMSS), también la dinámica creadora de la política, la buena política, es como la puede solucionar”, subrayó a manera de lo que consideró su primer informe a 24 horas de haberse revelado desde Palacio Nacional su nombramiento.

Lo cierto es que a 61 días de que se anunció la presencia formal del nuevo coronavirus en México, “la buena política” no ha sido el aliciente necesario para el titular del IMSS que ayude a contrarrestar los efectos adversos y gradualmente críticos que se han tenido que sortear en los hospitales y unidades del Seguro Social destinados a atender los potenciales, y confirmados casos de Covid-19 en el país. El elefante no pudo moverlo, se movió sólo y como pudo.

Brotes de contagio y fallecimientos del personal de salud; deficiencia o inexistencia de los insumos básicos, tanto para brindar la debida atención, así como de auto protección para el personal médico, de enfermería, y todo aquel que tiene contacto con probables portadores del virus; aunado al desacato de medidas de protección para garantizar seguridad a su personal, violación de los derechos laborales fundamentales, y abuso por parte de las autoridades sanitarias y directivos de los nosocomios son algunos de los síntomas que el IMSS ha tenido ha manifestado, ante la postura de un director general cuya afinidad y lealtad para con el titular del Ejecutivo parece estar por encima de las necesidades de una institución tan fundamental como lo es la del Seguro Social. 

¿Sabías que? Zoé Robledo es politólogo y ha sido diputado local y federal, y senador.

La facha de los medicamentos

En el preludio de la crisis por la pandemia global del Covid-19, Robledo Aburto achicaba la crisis en el desabasto de medicamentos que venía agonizándose en el instituto, al señalar que el hecho de que una receta médica no fuera surtida o demorara en hacerlo, o que se presentaran retrasos en la aplicación de una o más quimioterapias a pacientes de cáncer no significaban un sinónimo de que en el IMSS hubiera un desabasto de insumos.  

“No hay desabasto, no digo que no puede haber recetas rechazadas, de repente sí las hay. Una institución que otorga 200 millones de recetas pues siempre tiene algunos grados de porcentajes, pero 1% son miles de recetas, si hubiera desabasto, hablaríamos realmente como lo indica la norma, de debajo de 80 o 70% de recetas rechazadas y eso no ocurre”, sostuvo el funcionario luego de que a inicios de enero pasado dio el banderazo de salida para 20 ambulancias que sustituyeron a las que operaban en hospitales del IMSS Bienestar.

Pero fue más allá. Prácticamente un mes después  de esa esforzada declaración, el director general del Seguro Social, aún a días del acecho de la presencia confirmada del coronavirus en el país, reiteró que la institución a su cargo se mantenía activa para solventar los casos de desabasto de medicinas a nivel nacional. Cuyo nivel, aseveró, superaba la barrera del 90% a nivel nacional; no obstante que el porcentaje restante reconoció “se nota grave” debido a la cantidad de la base de derechohabientes del país. 

Por lo que lanzó un llamado para que tanto la ciudadanía, como los representantes de los medios de comunicación fueran precisos al momento de reportar la falta o desabasto de medicinas, indicando además del nombre de la clínica u hospital, la especificidad de las claves de los medicamentos carentes, a fin de que el Seguro Social pudiera acelerar el proceso de abastecer a las respectivas farmacias.

Al unísono, los reclamos del personal médico y de los derechohabientes por la falta de medicamentos en las clínicas y unidades hospitalarias, y que a la fecha persistente, continuaron haciendo eco en redes sociales y reportajes periodísticos. Teniendo la mayor infraestructura hospitalaria del país, el IMSS revelaba lo que la carta del legislador morenista Germán Martínez revelaba a manera de caja de pandora. La crisis por desabasto de medicinas sí llegó. 

Semanas previas a que se confirmara la presencia del nuevo coronavirus, se agudizó el brote de víctimas del desabasto de fármacos. Las inmediaciones del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, y vías primarias, como el Circuito Interior o la avenida Insurgentes fueron bloqueadas por padres de familia y los propios niños enfermos de cáncer en protesta desesperada por la falta de medicamentos que aliviaran el dolor de sus padecimientos. Las manifestaciones se replicaron en varios estados del país como México, Veracruz, Chihuahua y Puebla.

Gritos en el desierto 

La frase acuñada de “en un minuto te cambia la vida”, debió tomar sentido para Zoé Robledo cuando apenas a un mes y 12 días de haberse vanagloriado en presencia del presidente López Obrador en el acostumbrado informe del “pulso de la salud” de la conferencia mañanera del 25 de febrero pasado, al sostener sobre el mayor ingreso de médicos residentes que pasaron de 5 mil 429 en 2019 a 7 mil 36 nuevos médicos para trabajar en los hospitales en este programa lo que significó un incremento del 22%.

Así como un aumento en la planilla de graduación de este mismo modelo, que el año pasado alcanzó los 3 mil 973, y que para este año sumaron 4 mil 308 los nuevos médicos ya especialistas, un 15% adicional. Bajo una óptica triunfalista y un tanto anticipada por parte del director general del IMSS al sostener que, “estamos solucionando un déficit histórico en la formación de médicos, sobre todo en la parte de su contratación porque en muchos casos el IMSS terminaba preparando médicos que terminaban en hospitales privados, lo que queremos es generarles las mejores condiciones”.

El vuelco en el ánimo entusiasta del funcionario contrastó con la carta que médicos residentes e internos de pregrado del Hospital General Regional Número 72 del IMSS (HGR-72) hicieron pública luego de la omisión por parte de las autoridades no sólo del nosocomio sino del sector quienes se resistieron por días en admitir del brote interno de enfermos de Covid-19 que se desencadenó entre el personal de salud, principalmente para los residentes e internos. 

“Solicitamos respeto a la condición de pacientes que ahora enfrentamos, así como que se nos otorgue una disculpa pública de parte del Director General de esta gran Institución, ya que negar la presencia de brotes en los hospitales no conducirá a gestionarlos, además de otorgar los insumos suficientes para el diagnóstico, valoración y tratamiento de los pacientes no solo con Covid-19, sino para el resto que se encuentra internado en el hospital por otras patologías y que actualmente también se encuentra en una situación de extrema importancia por esta misma falta de insumos generales que por años ha sido aquejado este hospital y que ahora más que nunca se hacen evidentes”, sentenciaron los médicos en una misiva del pasado 8 de abril. 

En la carta, los médicos con percepciones económicas del orden de los 12 mil pesos mensuales, sin horarios de comida, ni descansos, mucho menos el equipo necesario para hacer frente a la encomienda de la crisis sanitaria del Covid-19, detallaron las inclemencias que la inexistencia de insumos básicos los llevaron a que no sólo tuvieran que poner de su bolsillo para la compra de cubrebocas, googles y mascarilla para seguir trabajando en muchos casos, sino que incluso estando enfermos o como “casos sospechosos”, tal como el hospital los catalogaba, siguieran asistiendo sin diagnóstico.

A la fecha, esa disculpa por parte de Robledo Aburto no llegó. Al contrario, justo ese 8 de abril en que el director general del IMSS, Zoé Robledo negó, durante la conferencia matutina, en Palacio Nacional, que dentro del nosocomio HGR-72 ubicado en Tlalnepantla, estado de México hubiera un brote interno como sí ocurrió en Monclova reconoció; aseguró que “hay 20 doctores confirmados, pero no porque se haya iniciado ese brote en el hospital, porque decirlo o incluso siquiera quererlo dejarlo ver, es de una enorme irresponsabilidad”, refutó

Pero con base en el testimonio e información verificada al interior de dicho hospital presuntamente habilitado para recibir y atender a pacientes con síntomas de Covid-19, este periódico pudo verificar que hasta entonces ya sumaban al menos 91 las personas del personal médico que en el Hospital General Regional No. 72 estaban señalados como casos confirmados o  sospechosos de diagnóstico de Covid-19, donde el 38% del total de médicos, enfermeros, técnicos, camilleros y directivos contagiados o probables enfermos de coronavirus serán médicos residentes e internos.

Donde el exlegislador morenista sí terminó por reconocer una suma de errores que desembocaron  en un crítico brote interno en el Hospital General del IMSS número 7 del municipio de Monclova, epicentro de la crisis del coronavirus en Coahuila, donde apenas se presentó el sábado 25 de abril, a más de un mes de que se registrara el primer paciente de Covid-19 en la entidad. Ese día, reconoció el funcionario, las insuficiencias, dilaciones y descuidos para atender los contagios fueron las causantes de lo ocurrido. A la fecha, suman 51 casos de contagios directos, y un saldo de 5 médicos y una persona de Trabajo Social fallecidos tras haber contraído el virus al interior del nosocomio.  

“Creo que hay que empezar diciendo que esto nunca debió ocurrir en Monclova, ni en ningún otro lugar. Hay que empezar reconociendo que había insuficiencias antes del Covid-19, pero que también hubo dilaciones, que también hubo errores, hubo descuidos y que se tenían que corregir, señaló Zoé Robledo, portando cubre bocas, acompañado por el gobernador Miguel Ángel Riquelme Solís, junto con quien se comprometió a ofrecer garantías de no repetición, al intensificar el plan de reconversión hospitalaria. Pues dijo que aunque no estuvo presente físicamente todo ese tiempo, siempre dio un puntual seguimiento a la situación. 

Las manifestaciones por falta de equipo de seguridad, medicamentos, insumos, y mejores condiciones laborales se han esparcido. Apenas a inicios de esta semana estalló una protesta de médicos del Hospital General Regional 1 “Dr. Carlos Mac Gregor Sánchez Navarro, ubicado en la colonia Narvarte, terminaron por paralizar las actividades ante la falta de personal, aparatos, y equipos de protección para ofrecer atención a casos de Covid-19; el mismo lunes 27 de abril, personal médico del Centro Médico La Raza, también del IMSS, se manifestó debido a la falta de insumos y protocolos para atender a pacientes con Covid-19, además de que denunciaron abusos y malos y tratos por parte de jefes directos.

Los llamados de urgencia de parte del personal médico, de enfermería y el resto del personal operativo destinados a atender a pacientes de Covid-19, por la falta de equipo y materiales que persisten en los hospitales del IMSS no tendrían razón de ser en el entendido de lo que el propio director general del Seguro Social se comprometió desde el 23 de marzo, cuando a través de un mensaje dirigido a “la gran familia del Instituto Mexicano del Seguro Social”. 

Reconoció que hasta ese día se habían presentado 10 manifestaciones en diferentes instalaciones del IMSS en ocho estados del país por parte del personal en exigencia del material y los insumos necesarios para enfrentar la epidemia. Al propósito apuntó: “tengan la seguridad que conocemos la situación y la estamos atendiendo”, y aseguró que la distribución de los insumos se estaba dando de manera progresiva en los lugares con más casos de contagios, el cual se enfocaba en la zona metropolitana de la Ciudad de México y los estados con mayor número de casos confirmado; donde precisamente persisten las manifestaciones. 

Y aseguró, “en donde hoy (23 de marzo) ya comenzamos la distribución de insumos y de equipo. Se los aseguro. Esta semana se contará con el equipo necesario”, dijo tajantemente el funcionario. Las protestas siguen, Zoé Robledo sólo ha visitado hospitales sin personal, no se ha atrevido a visitar lo que llamó la “gran familia del IMSS”.

No levantó la voz por su gente ante el Presidente para exigir los recursos necesarios. Lo que sí hizo fue permitir, de acuerdo con la información financiera de la dependencia, que la inversión física del IMSS en el primer bimestre del año fuera de sólo 89 millones de pesos, la cifra más débil en 30 años, para un periodo similar. Y ha reportado pérdidas operativas en el mismo lapso por 38 mil 900 millones de pesos. 

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