Deportan a 93 cubanos desde Tapachula

Seis extranjeros heridos en motín de la madrugada del jueves

Gabriela Coutiño

Tuxtla Gutiérrez, Chis. 2 Mayo.- Un grupo de 93 cubanos que permanecían asegurados en la Estación Migratoria de Tapachula fueron repatriados en un avión de la policía federal, por tener una condición irregular en México, informó el Instituto Nacional de Migración (INM).

La deportación horas después de que los cubanos nuevamente se amotinaran la madrugada de este jueves en las instalaciones migratorias, lo que provocó que seis extranjeros fueran trasladados a un hospital de Tapachula para su atención médica de urgencia, pero según el INM “ya fueron dados de alta”.

Como consecuencia, el INM dijo que solicitó a la Secretaría de Salud, instalar un módulo permanente de primeros auxilios en las instalaciones migratorias, ante eventuales hechos de violencia que generan cubanos, en un intento por fugarse del lugar.

Un cubano que se hallaba en el interior de la estación, mediante una llamada telefónica, dijo que los policías rociaron gas lacrimógeno para disipar la manifestación y recuperar el control de las instalaciones.

El migrante acusó por la dispersión del químico. “Están lanzando gas, todavía están echando gas” afirmó durante la llamada de un minuto.

La estación migratoria de Tapachula presenta hacinamiento, a partir de las avalanchas migratorias iniciadas en octubre pasado.

La migración centroamericana, de El Caribe Latinoamericano y otras de África cruzan a México por el río Suchiate con el objetivo de llegar a Estados Unidos.

El sobrecupo en las instalaciones del INM ha derivado en motines, reyertas y protestas en las recientes semanas.

Los motines y conatos de enfrentamientos contra las fuerzas de seguridad, las han encabezado principalmente migrantes de Cuba y centroamericanos. Algunos de esas estampidas se han fugado.

El Informe del monitoreo de derechos humanos del éxodo centroamericano en el sureste mexicano: octubre 2018 – febrero 2019, elaborado por Ongs que conforman el Colectivo de Observación y Monitoreo de Derechos Humanos en el Sureste Mexicano, dio a conocer que las “caravanas migrantes” quebraron “el patrón migratorio convencional de movilidad humana dispersa e invisible, individual o en pequeños grupos, transmutándolo a una forma colectiva, pública y que se despliega con fuera social capaz de dialogar con actores gubernamentales y de la sociedad civil”.

“El éxodo destapó la incongruencia de las políticas de cooperación regional, obligando a atender la problemática del desplazamiento forzado desde una perspectiva de causas estructurales y derechos humanos.

“Además, puso al descubierto la ineficacia de las políticas de control migratorio para responder a las problemáticas que generan los desplazamientos, y que más bien están basadas en la detección, detención y deportación de personas en situación irregular.

”Asimismo, evidenció las políticas fomentadas por los Estados Unidos a través del Plan Frontera Sur, Plan Alianza para la Prosperidad y otros”.

Reunidos en el Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova, las organizaciones que abogan por los derechos de los migrantes, reconocieron que en la crisis migratoria que golpea la frontera sur de México, “las estrategias y formas de trabajo de las organizaciones de la sociedad civil se vieron rebasadas por los grupos de migrantes, que reclaman nuevas formas de acompañamiento, lo cual implica revisar y ajustar el quehacer en términos del acompañamiento y defensa integral, la incidencia social y política”.

Esta afirmación “no pretende mitificar a las personas migrantes, ni la nueva forma de cruzar fronteras y transitar territorios nacionales, sino resaltar el salto cualitativo que representa esta forma de movilidad humana colectiva, que permite a las personas enfrentar en unidad los múltiples obstáculos de las políticas migratorias y de seguridad fronteriza, así como avanza en la desarticulación del tráfico de personas que sostienen redes del crimen organizado”.

Y esta forma de movilidad masiva, ha venido a desafiar las políticas migratorias y de refugio en México y los Estados Unidos, “evidenciando el colapso del sistema de asilo mexicano, así como la simulación gubernamental de atención y protección de personas migrantes en tránsito y personas solicitantes de protección internacional y en situaciones de alta vulnerabilidad”.

Por lo que las caravanas de migrantes “constituyen un éxodo porque se trata de una movilización masiva de seres humanos que escapan de condiciones de muerte, de un modelo económico neoliberal que les ha despojado de sus medios de vida para subsistir y lograr niveles mínimos de bienestar”.

El informe destaca que las personas “huyen de la corrupción e impunidad estructural que caracterizan a los países de nuestra región, en un contexto de violencia extrema e inseguridad, debido al control creciente que ejercen grupos del crimen organizado transnacional, muchas veces coludidos con autoridades de los distintos niveles gubernamentales”.

“Las personas que caminan en grupo atraviesan territorios de incertidumbre y desprotección, donde enfrentan innumerables situaciones críticas, que ponen en riesgo su vida, pero donde también se produce el compartir mediante expresiones de hospitalidad y solidaridad radical de personas empobrecidas en los poblados que van atravesando. Sobre todo, es un éxodo porque existe la visión compartida de una tierra de vida y libertad por alcanzar, un territorio de refugio donde personas y sus familias puedan realizar sus anhelos y asegurar el sustento cotidiano”, destaca el texto elaborado por las ONGs.

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