Caravana migrante ya avanza en territorio mexicano

El gobierno mexicano apostó al desgaste y los retuvo muchas horas en el puente fronterizo en condiciones insalubres; los migrantes centroamericano respondieron lanzándose al río masivamente, manteniendo la esperanza por una mejor vida.

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A paso hormiga, miles de migrantes cruzaron la frontera mexicana. Foto: Ángeles Mariscal

CIUDAD HIDALGO, CHIAPAS.- Literalmente se lanzaron por la vida. Desde el puente que separa a las naciones de México con Guatemala, migrantes que componen el éxodo centroamericano se lanzaron al río Suchiate, frontera natural entre ambas naciones. Y a golpe de nado llegaron a México.

foto: Gustavo Caballero

El miedo a la caída desde nueve metros de altura fue menor al miedo a ser deportados a sus países de origen, a volver a enfrentar la violencia de las pandillas, la pobreza, la falta de futuro.

Esos fueron los más osados. Otros hicieron cálculos, regresaron por el puente en dirección a Guatemala, bajaron hasta la rivera y nadaron medio kilómetro más que quienes se aventaron desde arriba del puente. También llegaron a territorio mexicano.

Quienes tenían la ventaja de contar con cinco quetzales –moneda guatemalteca equivalente a unos 12 pesos mexicanos-, pagaron el cruce a los balseros. En grupos, subieron a bordo de las balsas fabricadas con cámaras de llanta de tractor sobre las que se ponen tablones.

 

El agua de ese río les renovó la esperanza, y sirvió para quitarles el sudor ocasionado por las 24 horas que pasaron sobre el puente, donde el gobierno mexicano les cerró la puerta, literalmente sobre las narices.

Al caer la tarde este sábado, más del 80 por ciento de quienes componen la caravana migrante que salió el pasado 13 de octubre de Honduras -y al que se le fueron sumando mirantes de El Salvador y Guatemala- ya pernoctaba en el parque de Ciudad Hidalgo.

Con esta determinación a cuestas vencieron la estrategia de desgaste que intentó aplicar el gobierno mexicano, al exigirles que, si querían entrar a este país, debían pasar por el filtro migratorio, solicitar una visa, o pedir asilo humanitario; ambas opciones tenían una remota posibilidad de que les respondieran con una acción positiva.

Por 24 horas las autoridades mexicanas tuvieron éxito. En ese periodo, contado desde que les cerró las puertas, los migrantes permanecieron sobre el puente internacional Rodolfo Robles. Ahí durmieron, ahí se levantaron y ahí empezaron a apuntar en unas hojas de papel sus datos personales, para que “de forma ordenada y en grupos de 40”, pasaran

ante el personal del Instituto Nacional de Migración (INM).

El gobierno mexicano les ofreció que, tras realizar el trámite, los llevaría a albergues, donde esperarían el dictamen migratorio. Para las 12 del día del sábado, solo 500 personas habían pasado, según cifras que informó el embajador de México en Honduras, Luis Manuel López Moreno.

“Primero mujeres y niños, primero mujeres y niños”, gritaban algunos organizadores espontáneos que surgieron entre los migrantes. El cansancio, los 32 grados de temperatura, y la falta de agua y alimento hacía que algunos se empujaran intentando ser elegidos. Mujeres y niños se sofocaban entre la multitud, algunos hasta desamayarse, literalmente.

El comisionado nacional de seguridad de México, Renato Sales Heredia, y el comisionado general de la Policía Federal, Manelich Castillas Craviotto, llegaron hasta donde se encontraban los migrantes, rejas y decenas de policías de por medio. Hablaron con algunos mientras sus subalternos les tomaban fotografías donde aparecían con rostros amigables. Mandaron traer garrafones de agua y, por un momento, agentes de migración y de la policía, tras las rejas, sirvieron agua a los migrantes.

La llegada de Sales Heredia y Castillas Craviotto, explicaron sus subalternos, era para “supervisar que todo se estuviera desarrollando con apego a los derechos de los migrantes, y a las leyes mexicanas”.

— ¿Se van a agilizar las entradas? A este ritmo se necesitaría casi una semana para que puedan pasar todos— le preguntaron reporteros a Heredia.

— No hay forma. Todo es conforme a derecho, tienen que realizar su entrada según las leyes mexicanas- dijo negando con la cabeza, ya sin la sonrisa amable.

Era evidente la estrategia del gobierno mexicano era apostar al desgaste de los migrantes, y a que la espera prolongada y en condiciones desfavorables, los llevara a querer regresar a su país. Por su parte, el gobierno de Guatemala instaló en el parque central de la ciudad fronteriza Tecún Umán, un centro de atención con una leyenda grande que dice: “¿Quieres retornar a tu país? Aquí te apoyamos. Información Migratoria. Información Institucional”. Algunos regresaron.

Pero su estrategia fracasó cuando los migrantes decidieron no esperar más y cruzar por el río. Hoy, miles de centroamericanos ya duermen en territorio mexicano. Apenas unos 400 metros frontera adentro, pero hasta el momento, el éxodo migratorio continúa.

 

Epílogo del primer día en territorio mexicano

Un par de horas antes del anochecer, los migrantes que se encontraban ya en el parque central de Ciudad Hidalgo, decidieron que este domingo a las 7 de la mañana continuarían en caravana rumbo a la frontera norte.

Antes, acordaron alentar a que cruzaran el río a quienes aún esperaban sobre el puente fronterizo para ser recibidos por las autoridades migratorias.

Un grupo se trasladó hasta la rivera y desde ese lugar les gritaron: “¡Vengansé!, ¡Vengansé!, ¡Vengansé! Venimos por todos ustedes, no tengan miedo, venimos por nuestros hermanos que son ustedes”. Entonces el puente empezó a vaciarse.

Según cifras oficiales, solo 381 migrantes —casi todas mujeres y niños— realizaron su registro ante el INM, tras lo cual fueron trasladadas al albergue ubicado en las instalaciones de la Feria Mesoamericana de Tapachula, a unos 30 kilómetros de Ciudad Hidalgo. Pero si sus solicitudes de visa o refugio son rechazadas, serán deportadas a su país de origen.

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