Manos que hablan, una historia de inclusión

Los padres de Felipe Eduardo Saldierna Rodríguez tienen una discapacidad auditiva y debido a que ha vivido las dificultades a las que se enfrentan decidió crear la asociación civil, Manos que hablan, que se encarga de dar cursos de lenguaje de señas a bajo costo.

“Enseñamos lengua de señas mexicanas para que las personas oyentes se puedan comunicar con las personas sordas. Es un proyecto personal que inició hace más de dos años y que gracias a Dios se hizo nacional. La asociación nació porque mis dos padres son sordos y yo he visto como les han cerrado las puertas; desde chicos mi hermana y yo aprendimos obvio por necesidad de ser los interpretes de nuestros padres”, dijo Eduardo Saldierna.

Los talleres y capacitaciones que brinde Manos que hablan son a muy bajo costo, a fin de que más personas puedan aprender el lenguaje de señas.

“Cuando se regalan los talleres la gente no llega, por eso cobramos pero es una cuota muy mínima. En total somos 12 asesores jóvenes, ellos tomaron el curso de tres niveles y a partir de eso decidieron unirse al proyecto. Los talleres tienen un costo a nivel nacional de hasta 2 mil pesos por modulo, pero nosotros cobramos solo 250 pesos”, mencionó el joven estudiante del Tecnológico de Monterrey.

Felipe Saldierna y su hermana Fabiola son dos de los 42 intérpretes certificados en el país, de hecho gracias a eso la Fiscalía General de Justicia del Estado de Chiapas la busca para ser intérpretes de personas sordas.

“Actualmente hay interpretes falsos y es muy importante que en este tipo de casos se recurra a los que están certificados porque a veces está en juego la libertad de una persona. Hace poco mi hermana fue interprete de una niña y ella estaba muy nervosa porque de su trabajo dependía prácticamente la vida de la menor”, dijo el joven que además tiene una fundación que ayuda a niños desprotegidos.

La asociación Manos que Hablan busca que cada vez más personas decidan aprender el lenguaje de señas, ya que no es solo para personas que nacieron sordos, sino para aquellos que por la edad han perdido la capacidad auditiva.

“Las personas sordas se alegran mucho de que existan estos talleres porque es magnífico ver cómo más gente quiere aprender y eso crea mayor inclusión. Nosotros los invitamos a los talleres, cada mes tenemos uno, así que ojalá la gente se anime y los tome”, concluyó.

El último curso que impartió la asociación fue a un grupo de maestros del programa PROCANEET, ya que muchos de ellos tienen en las aulas a niños con problemas auditivos, y es de vital importancia saber cómo comunicarse a fin de evitar que por eso exista la deserción escolar.

Anuncios