¡NO!

En alguna ocasión una mujer me dijo que no tenía tiempo para hacer ejercicio y cuidar su imagen porque era madre de dos hijos, trabajaba, atendía la limpieza de su familia y de su hogar y cuidaba de sus mascotas.

Recuerdo que lo primero que me pregunté tras esa declaración fue “¿y qué hace el esposo?”. Jamás pasó por mi cabeza la palabra ayuda, pues según mi concepto un hombre no le ayuda a su esposa en el cuidado del hogar o de los hijos, pues debe ser una responsabilidad compartida, sin embargo en la sociedad en la que vivimos o al menos la que me rodea no es así.

Después de lo que me contó esa mujer fui más atenta a mi entorno y comencé a darme cuenta que tías, amigas y primas en cuanto llegaba el esposo a una comida se paraban a atenderlos como si no tuvieran pies y manos para ir a la cocina a servirse los alimentos.

Muchas de ellas trabajan fuera de casa y son exitosas, pero eso no les quita que deben hacer labores del hogar y aunque algunas tienen la ayuda de una empleada doméstica también son responsables de que su casa funcione perfectamente.

Actualmente muchas mujeres son esposas, amas de casa, madres y trabajadoras, y pese a que muchos quieran llamarlas “supermujeres” atrás hay una historia de desigualdad en la que su pareja no comparte las responsabilidades.

En mi caso la situación es diferente, pues hay un acuerdo en el que mi pareja cocina y yo lavo los platos, ambos sacamos la basura y aportamos para los gastos de la casa y la pareja.

Lo único claro que tenemos es que el bienestar de nuestro hogar es prioridad para los dos y que ambos tenemos trabajos y vidas que deben respetarse.

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