En Simojovel y municipios cercanos, el pastor Rubén Hernández y su familia han construido un emporio basado en influencias políticas y contratos con los Ayuntamientos. Desde la venta de materiales de construcción hasta la distribución de gasolina, su poder parece no tener límites. Acusaciones de tráfico de influencias, enriquecimiento sospechoso y vínculos con funcionarios de alto nivel ponen en duda la transparencia de sus negocios. ¿Quién lo protege y hasta dónde llega su poder?