La historia de la Pozolería Angelita comenzó con su abuela, continuó con su madre y hoy vive en las manos de Flor de María Castellanos Vázquez, quien heredó el compromiso de mantener viva la tradición chiapaneca.
Hay historias que merecen ser contadas. Historias que se escriben desde la madrugada, entre el maíz, el cacao y la historia. En el corazón de uno de los espacios de mayor tradición tuxtleca, una mujer lleva casi cuatro décadas preservando una de las bebidas más representativas de Chiapas: el pozol.
La historia de la Pozolería Angelita comenzó con su abuela, continuó con su madre y hoy vive en las manos de Flor de María Castellanos Vázquez, quien heredó no solo la receta, sino también el compromiso de mantener viva una tradición que ha acompañado a generaciones de chiapanecos.
El trabajo inicia mucho antes de que salga el sol. Mientras la ciudad apenas despierta, ella ya lleva horas preparando cada gramo de pozol. Un esfuerzo diario que ha convertido a este pequeño local en uno de los más conocidos y reconocidos de Tuxtla Gutiérrez, donde muchos aseguran que se sirve uno de los pozoles más ricos de la capital chiapaneca.
Su dedicación no ha pasado desapercibida. En 2023, fue reconocida por su aportación a la preservación de la identidad de la capital chiapaneca y por formar parte del libro “Tuxtlecas haciendo historia”. Un homenaje a una vida entregada a la tradición y al sabor que distingue a Chiapas.
📲 Recibe las noticias de Chiapas antes que nadie
Haz de Alerta Chiapas tu fuente preferida en Google y nuestras noticias aparecerán primero en tu celular.
Seguir en Google →