
Al cierre de la semana, un albañil de Tuxtla Gutiérrez cuenta sus billetes sobre la mesa de la cocina. Suma lo que ganó, resta el pasaje y el gas, y hace la cuenta de siempre: no alcanza para llenar la canasta de comida de la familia. No está desempleado. Tiene trabajo, madruga y cumple. Y aun así, su salario no cubre lo mínimo para comer. Esa aritmética diaria define a la mayoría de los hogares chiapanecos.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en el primer trimestre de 2026 el 60.8% de la población de Chiapas vivió en pobreza laboral, es decir, con un ingreso por trabajo insuficiente para adquirir la canasta alimentaria. Eso equivale a unos 3.5 millones de los casi 6 millones de chiapanecos. El estado volvió a ser el de mayor porcentaje del país en este indicador.
El dato y su contracorriente
Lo más revelador no es solo la cifra, sino su dirección. Entre el primer trimestre de 2025 y el mismo periodo de 2026, Chiapas registró el aumento más pronunciado de todo el país en pobreza laboral, con 1.6 puntos porcentuales más. En sentido contrario, el indicador bajó en 25 entidades, de modo que el promedio nacional se redujo. Chiapas se movió contra la corriente.
| Indicador de pobreza laboral | Dato |
|---|---|
| Chiapas, 1.er trimestre de 2026 | 60.8% (~3.5 millones de personas) |
| Posición nacional | 1.º lugar (mayor porcentaje del país) |
| Variación anual | +1.6 puntos (el mayor aumento del país) |
| Tendencia nacional | Bajó en 25 entidades |
| Máximo desde 2016 | 73.5% (4.º trimestre de 2017) |
| Mínimo desde 2016 | 59.2% (1.er trimestre de 2025) |
Una década de altibajos
La fotografía de largo plazo ofrece matices. De 2016 a la fecha, Chiapas mostró una tendencia general a la baja en el porcentaje de personas cuyo ingreso laboral no alcanza la canasta alimentaria. El punto más alto fue 73.5% en el cuarto trimestre de 2017; el más bajo, 59.2% en el primer trimestre de 2025. El repunte reciente, hasta 60.8%, borró parte de esa mejora justo cuando el resto del país avanzaba.
Por qué sube
Según el propio INEGI, los resultados de la pobreza laboral se asocian a los cambios en el ingreso laboral per cápita: la suma de lo que ganan las personas ocupadas de un hogar, dividida entre todos sus integrantes. Cuando ese ingreso no le gana a la inflación de los alimentos, la pobreza laboral sube aunque haya empleo. Chiapas, además, arrastra altos niveles de informalidad, un factor que también golpea el bolsillo de las familias. El contraste con trimestres previos es claro: meses atrás, el indicador había bajado a 61.1% en el tercer trimestre de 2025.
La cuenta que no cierra
Detrás del porcentaje hay mesas de cocina como la del albañil de Tuxtla. El dato del INEGI no habla de personas sin empleo, sino de quienes trabajan y aún así no logran comer lo básico. Mientras el país reduce su pobreza laboral, Chiapas la aumenta. Y la pregunta de fondo sigue sobre la mesa, junto a los billetes contados: por qué el trabajo, aquí, alcanza para tan poco.









