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Chiapas, históricamente el más pobre del país

Vivienda precaria en Chiapas, el estado con mayor pobreza de México en 2024

El INEGI confirmó en 2025 que Chiapas mantiene 66% de su población en pobreza multidimensional y 27.1% en pobreza extrema. La entidad es la más pobre del país desde 2008.

La primera medición de pobreza multidimensional publicada por el INEGI en agosto de 2025 confirmó que Chiapas se mantiene como la entidad federativa con el mayor porcentaje de población en pobreza del país, con 66% en pobreza multidimensional y 27.1% en pobreza extrema.

Es el mismo lugar que ocupa Chiapas desde la primera medición oficial en 2008. Entre 2022 y 2024 la pobreza nacional bajó 6.8 puntos porcentuales y a nivel nacional 8.3 millones de personas salieron de pobreza, pero el ranking estatal de mayor pobreza no cambió.

Chiapas en la medición 2024

66.0% población en pobreza multidimensional
27.1% en pobreza extrema (el porcentaje más alto del país)
76.4% carencia por acceso a seguridad social
63.3% carencia por acceso a servicios de salud (3.7 millones de personas)

Fuentes: INEGI · ENIGH 2024 · Comunicado de prensa 118/25 del 13 de agosto de 2025

Lo que sí cambió y lo que no entre 2008 y 2024

El comportamiento de la pobreza en Chiapas durante los últimos 16 años revela un patrón consistente: las carencias que dependen de transferencias monetarias o de cobertura universal —alimentación y acceso a la salud cuando se contó al IMSS-Bienestar como cobertura— mostraron movimiento. Las carencias estructurales —rezago educativo, calidad y espacios de la vivienda, acceso a servicios básicos en la vivienda y a la seguridad social— se han movido marginalmente.

Año de medición Pobreza en Chiapas Lugar nacional Pobreza nacional
2008 77.0% 44.4%
2014 76.2% 46.2%
2018 76.4% 41.9%
2020 75.5% 43.9%
2022 67.4% 36.3%
2024 66.0% 29.6%

La cifra de pobreza chiapaneca bajó 11 puntos porcentuales entre 2008 y 2024. La cifra nacional bajó 14.8 puntos en el mismo periodo. La brecha entre Chiapas y el país, lejos de cerrarse, se amplió: en 2008 era de 33 puntos y en 2024 alcanzó 36 puntos. La distancia es la mayor registrada desde que existe la medición.

Por qué bajó la pobreza por ingreso y por qué no bajaron las carencias estructurales

Las transferencias federales del Bienestar —Pensión para Adultos Mayores, becas Benito Juárez, Sembrando Vida, Producción para el Bienestar— sí movieron el ingreso de los hogares chiapanecos. Investigaciones del Centro de Estudios Espinosa Yglesias y de El Colegio de México coinciden en que la mayor parte de la reducción de la pobreza por ingreso entre 2018 y 2024 se explica por el aumento del salario mínimo y por la cobertura ampliada de transferencias monetarias en hogares de menores ingresos.

Sin embargo, las carencias estructurales requieren cosas distintas: aulas, maestros, doctores, drenaje, energía eléctrica estable, sistemas de seguridad social. Estas carencias dependen de inversión pública sostenida en infraestructura social y de capacidad institucional local. En Chiapas, los indicadores muestran que en una década:

  • El acceso a servicios básicos en la vivienda mejoró, pero la entidad sigue por encima del promedio nacional en carencia.
  • La carencia por acceso a la alimentación bajó de 22.1% a 19.0% entre 2022 y 2024.
  • La carencia por acceso a seguridad social se mantuvo en 76.4%: tres de cada cuatro chiapanecos no tienen acceso formal a ahorro para el retiro, incapacidad o vejez.
  • El rezago educativo —población mayor de 15 años que no completó educación básica— se mantiene alrededor de 34%.

El cambio institucional de 2025

En julio de 2025 fue extinguido el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), organismo autónomo creado en 2005 y responsable durante dos décadas de la medición de pobreza y de la evaluación de programas sociales en México. Las funciones de medición pasaron al INEGI; las de evaluación pasaron a un organismo de nueva creación.

La diferencia institucional no es menor. El CONEVAL evaluaba programas sociales con criterios públicos y publicaba diagnósticos críticos. El INEGI tiene autonomía técnica para producir datos estadísticos, pero por mandato no evalúa política pública. La medición técnica de 2024 mantuvo la metodología CONEVAL, pero la evaluación de los programas con los que se atiende la pobreza dejó de ser responsabilidad de un organismo autónomo especializado.

Lo que las cifras estatales no cuentan: conquistas comunitarias verificables

El indicador agregado de pobreza describe a Chiapas como bloque. La fotografía municipal y comunitaria muestra que dentro del estado existen experiencias de organización que han movido indicadores específicos por debajo del promedio estatal. No cancelan la cifra de 66%, pero la complementan.

Tres experiencias chiapanecas que mueven la fotografía

  • Cooperativas cafetaleras de los Altos: Maya Vinic (Pantelhó-Chenalhó-Chalchihuitán), CESMACH (sierra Madre, Jaltéenango) y Tiemelonla Nich K’lum agrupan a miles de productoras y productores tsotsiles y tseltales en circuitos de comercio justo con certificación orgánica internacional. Sus integrantes capturan una proporción del precio final mayor que el productor promedio del estado.
  • Modelo de conservación NEM en la Lacandona: aproximadamente 250 mil hectáreas dentro de la Reserva de la Biosfera Montes Azules mantienen tasa de deforestación muy baja gracias a vigilancia comunitaria con personal contratado de las propias comunidades, restauración ecológica y Pago por Servicios Ambientales en ejidos colindantes.
  • Programa de alfabetización municipal: Huixtán y Nicolás Ruíz han sido reconocidos en años recientes con “bandera blanca” del Instituto Estatal para la Educación de Jóvenes y Adultos por descenso significativo en su tasa de analfabetismo.

Casos verificables documentados en comercio justo internacional, registros CONANP-NEM y reconocimientos del IEEA Chiapas. No corrigen el indicador estatal de 66%, pero muestran que la organización comunitaria es factor de movimiento en indicadores específicos.

Investigaciones del Centro de Estudios Espinosa Yglesias y de El Colegio de México, junto con publicaciones académicas de CIESAS Sureste, sostienen un diagnóstico recurrente: la pobreza por ingreso bajó significativamente durante la última década gracias a las transferencias monetarias, pero las carencias estructurales —acceso a salud, seguridad social, rezago educativo— se mantienen en niveles muy altos. Eso quiere decir que las transferencias amortiguan, pero no transforman la base material de la desigualdad.

El comparativo regional sur-sureste

Las cinco entidades con mayor pobreza en 2024 fueron Chiapas (66.0%), Guerrero (58.1%), Oaxaca (51.6%), Veracruz (44.5%) y Puebla (43.4%). Todas pertenecen al sur-sureste mexicano, todas tienen alta población indígena, y todas registran rezagos similares en infraestructura social acumulados durante décadas.

Lo que diferencia a Chiapas del resto es la magnitud: 14.7 puntos por encima de Veracruz y 21.6 puntos por encima de Puebla. La pobreza extrema es también particularmente alta: 27.1% en Chiapas contra un promedio nacional de 5.3%. Eso significa que más de uno de cada cuatro chiapanecos vive en condiciones donde el ingreso del hogar no permite acceder a la canasta alimentaria mínima, aun después de las transferencias federales.

Lo que las cifras no responden por sí solas

Las cifras 2024 documentaron el problema con precisión técnica. Lo que las cifras no responden, y lo que el sexenio en curso del gobierno estatal y federal tendrán que decir con resultados verificables en la medición de 2026 y de 2028, es por qué Chiapas no se ha movido del primer lugar nacional desde la primera medición en 2008. No es un problema de un sexenio: es un problema de tres décadas de política pública estatal y federal que han logrado mover la pobreza por ingreso, pero no las carencias estructurales. La pregunta de fondo es qué tendría que cambiar en la asignación territorial del gasto público y en la capacidad institucional municipal para que la próxima medición muestre un movimiento distinto.

Chiapas lleva 16 años en el último lugar de pobreza nacional. Los programas cambiaron de nombre tres veces, los sexenios cambiaron de partido, las metodologías se ajustaron. El ranking no se movió. La pregunta no es si la nueva administración lo va a mover en seis años: es qué de fondo tiene que cambiar en el modelo de gasto público y en la capacidad institucional municipal para que la medición de 2030 muestre un Chiapas distinto al de 2008.

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