
A las cinco de la mañana, en cualquier finca cafetalera de la Sierra Madre de Chiapas, un capataz cuenta cabezas: cuántas manos hay esta mañana para subir las laderas a cortar el grano maduro. El cálculo de los últimos años ha sido siempre el mismo. Si las manos suficientes vinieron del otro lado de la frontera, el café se levanta. Si no vinieron, el grano se pierde en la mata.
Esa cuenta —que decide cada temporada si la primera cosecha cafetalera del país llega o no a su altura— depende de un fenómeno que pocos nombran en voz alta: la migración laboral circular guatemalteca al campo chiapaneco. Es una frontera invisible para el resto de México. Una frontera olvidada que sostiene al primer estado productor de café de la República.
Lo que dicen los registros oficiales
Según el Diagnóstico “Personas trabajadoras temporales guatemaltecas en Chiapas”, publicado en 2020 por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), la Organización Internacional del Trabajo (OIT), El Colegio de la Frontera Norte (El Colef) y la Unidad de Política Migratoria, Registro e Identidad de Personas (UPMRIP) de la Secretaría de Gobernación, este flujo laboral tiene más de un siglo de historia en Chiapas, predominante en los cultivos de café.
Las cifras oficiales muestran un descenso sostenido en la documentación migratoria:
- Durante la década de 1990, hasta 1997, el Instituto Nacional de Migración (INM) expidió un promedio anual de 64 mil permisos a trabajadores agrícolas guatemaltecos para laborar en Chiapas.
- De 1998 a 2008, con la Forma Migratoria de Visitante Agrícola (FMVA), el promedio descendió por debajo de esa cifra.
- De 2008 a 2012, la documentación se realizó con la Forma Migratoria de Trabajador Fronterizo (FMTF).
- Desde noviembre de 2012, el documento vigente es la Tarjeta de Visitante Trabajador Fronterizo (TVTF), emitida solo a nacionales de Guatemala y Belice.
- De acuerdo con la Síntesis Estadística Migratoria 2023 de la UPMRIP-SEGOB, 6,635 personas guatemaltecas recibieron una TVTF durante 2023.
| Periodo | Documento migratorio | Promedio/Total |
|---|---|---|
| 1990-1997 | Permisos del INM | ~64,000 anuales |
| 1998-2008 | Forma Migratoria de Visitante Agrícola (FMVA) | Menos de 64,000 anuales |
| 2008-2012 | Forma Migratoria de Trabajador Fronterizo (FMTF) | Tendencia descendente |
| 2012-presente | Tarjeta de Visitante Trabajador Fronterizo (TVTF) | Tendencia descendente |
| 2023 | TVTF expedidas a guatemaltecos | 6,635 |
Esa caída no significa que llegaron menos jornaleros, sino que menos cruzaron de forma documentada. El propio diagnóstico OIM-OIT-El Colef-UPMRIP advierte que existe subregistro estructural en los flujos laborales, porque muchas personas trabajadoras temporales cruzan sin tramitar documento alguno.
Quiénes son los que cruzan
Los trabajadores y trabajadoras que llegan no son extraños recientes. La mayoría son indígenas mayas mames, chujes, q’anjob’ales y jacaltecos que viven en los Cuchumatanes guatemaltecos, una cordillera que comparte territorio cultural y lingüístico con Chiapas desde antes de que existieran los tratados fronterizos del siglo XIX. Hablan idiomas que también se hablan en Motozintla, La Trinitaria y Frontera Comalapa. Comparten apellidos. En muchos casos, comparten familia.
El Catálogo Nacional de Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) reconoce explícitamente que pueblos como el ixil son binacionales, con origen en el altiplano noroccidental de Quiché, Guatemala, y presencia documentada en Chiapas desde la migración masiva de refugiados que huyó del conflicto armado guatemalteco en los años ochenta.
La región fronteriza más dinámica para este flujo, según la Encuesta sobre Migración en la Frontera Sur de México (EMIF Sur) que coordina El Colef, está compuesta por cuatro departamentos del occidente guatemalteco: San Marcos, Quetzaltenango, Huehuetenango y Quiché, que contienen 22 municipios fronterizos con Chiapas.
Por qué importa: el peso económico del jornalero
El campo chiapaneco no es marginal: es el primer productor de café cereza de México, según datos oficiales del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP). El valor de la producción agrícola estatal asciende a 23 mil millones de pesos, según la radiografía oficial del campo chiapaneco 2026 que publicó esta Casa Editorial. En años de cosecha fuerte, hasta 150,000 personas cruzaban la frontera para trabajar los cafetales.
| Indicador | Dato | Fuente |
|---|---|---|
| Lugar nacional de Chiapas en café cereza | 1° lugar | SIAP 2024 |
| Lugar nacional de Chiapas en palma africana | 1° lugar | SIAP 2024 |
| Lugar nacional de Chiapas en cacao | 2° lugar | SIAP 2024 |
| Valor de la producción agrícola estatal | 23 mil mdp | CEIEG/SIAP |
| Superficie sembrada en Chiapas | 1.36 millones de hectáreas | SIAP/CEIEG 2023 |
| Cultivos principales que dependen de mano de obra estacional | Café, frijol, limón, mango, palma | SIAP |
Lo que investiga la academia
Distintos trabajos académicos han documentado la dinámica de la frontera olvidada. La Doctora Enriqueta Lerma Rodríguez, investigadora del Centro de Investigaciones Multidisciplinarias sobre Chiapas y la Frontera Sur (CIMSUR-UNAM), ha coordinado dos proyectos PAPIIT que abordan directamente el territorio: “La producción de la frontera Chiapas-Guatemala: una aproximación al ordenamiento territorial y a su resignificación” (PAPIIT IN300620) y “Chiapas en México: la anexión en 1824 y sus implicaciones sociales, políticas, económicas y territoriales en el siglo XIX” (PAPIIT IN402624).
Su libro Los otros creyentes. Territorio y teopraxis de la Iglesia liberadora en la Región Fronteriza de Chiapas (CIMSUR-UNAM, 2019, ISBN: 978-607-30-1527-1) documenta etnográficamente cómo los municipios de Chicomuselo y Frontera Comalapa conforman una “frontera intermedia” —entre la Selva y el Soconusco— históricamente menos investigada por las políticas públicas mexicanas. En la obra coordinada Vidas transfronterizadas: dinámicas y actores en el límite Guatemala/México, siglos XIX-XXI (CIMSUR-UNAM, 2020), Lerma analiza el ordenamiento territorial controlado en el sureste mexicano.
Las condiciones laborales que enfrentan estos jornaleros han sido descritas con detalle por otros trabajos académicos. Laura Itzel Ramírez-Ramos, Austreberta Nazar-Beutelspacher (ECOSUR) y Emma Zapata-Martelo, en su artículo “Exclusión social: juventud guatemalteca en fincas cafetaleras del Soconusco Chiapas”, publicado en la revista Ra Ximhai de la Universidad Autónoma Indígena de México en 2014, documentaron en 13 fincas del Soconusco con 452 personas encuestadas las jornadas extensas, los salarios bajos y la incorporación de niñas y niños al trabajo asalariado.
La investigadora María Aránzazu Robles-Santana, del Instituto Universitario de Estudios de las Mujeres de la Universidad de La Laguna, profundizó en la dimensión de género en su artículo “Acercamiento a la histórica migración de mujeres indígenas Mam de Guatemala a las fincas cafetaleras de Chiapas (México)”, publicado en la Revista Jangwa Pana de la Universidad del Magdalena (Colombia) en 2018.
Lo que falta: derechos garantizados, no sólo militares
El Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes, firmado por México en 1990, obliga al Estado mexicano a respetar los derechos de los pueblos transfronterizos. La Ley Federal del Trabajo protege a todo trabajador en territorio mexicano sin importar su nacionalidad o estatus migratorio. El Diagnóstico de la movilidad humana en Chiapas de la SEGOB reconoce que 5 de los 22 Grupos Beta que operan en todo México se encuentran en Chiapas (Tapachula, Comitán, Tuxtla Gutiérrez, Arriaga y Palenque), pero ninguno está enfocado en derechos laborales de jornaleros transfronterizos.
Para los pueblos de Chicomuselo, Frontera Comalapa, Motozintla y Amatenango de la Frontera —la región fronteriza intermedia que Lerma Rodríguez identifica en su trabajo académico—, la presencia federal sigue siendo predominantemente migratoria y de seguridad, no laboral ni de salud pública.
Lo que sigue
Cuando el capataz hace su cuenta a las cinco de la mañana, todo eso ya está descontado. Sólo cuentan las manos disponibles. Y, año con año, son menos. La caída de la documentación migratoria —de 64 mil permisos anuales en los años noventa a 6,635 TVTF en 2023— no significa necesariamente que vienen menos personas, sino que cada vez más cruzan sin papeles, sin derechos, sin protección consular y sin acceso al sistema de salud. El subregistro estructural que advierte el diagnóstico OIM-OIT-El Colef-UPMRIP convierte a la frontera olvidada en lo que es: un territorio donde se cosechan los kilos que ponen a Chiapas en el primer lugar del país, pero donde quienes los cosechan siguen siendo invisibles para la política pública.












