
Detenciones en la frontera de EE.UU. caen al mínimo en 50 años
Las detenciones de migrantes en la frontera sur de Estados Unidos cayeron al nivel más bajo en más de medio siglo. Mientras tanto, en Chiapas, 60 mil personas migrantes permanecen varadas a la espera de definición migratoria.
Así lo dio a conocer la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), la cual reportó 9 mil 726 encuentros en la frontera suroeste de EUA durante enero de 2026, una reducción del 84% respecto a enero del año anterior, y la Patrulla Fronteriza apenas registró 6 mil 70 detenciones entre puertos de entrada, el nivel mensual más bajo desde 1970.
De acuerdo con datos preliminares del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), la frontera suroeste de Estados Unidos vive nueve meses consecutivos sin liberaciones de personas indocumentadas.
Recientes declaraciones de la comisionada del CBP, Rodney S. Scott, atribuyó esta reducción al despliegue militar, al cierre de la aplicación CBP One de la administración anterior y a la intensificación de operativos al interior del país vecino del norte.
las contraparte de este panorama se refleja en el sur de México, específicamente en Chiapas. Allí, de acuerdo a datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), siete de cada diez solicitudes de asilo en México se presentan en la entidad, principalmente en Tapachula.
En este sentido, la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) registra más de 60 mil personas en espera de resolución, con tiempos que en algunos casos rebasan los doce meses.
cabe señalar que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), emitió el pasado 27 de abril un exhorto a la COMAR y al Instituto Nacional de Migración (INM) para acelerar trámites en Tapachula, ante el riesgo humanitario de mantener a esa población en condición de espera prolongada.
Las condiciones a las que se enfrenta esta población migrante varada en territorio chiapaneco ha orillado a muchos de ellos a abandonar la espera y buscar la solución por cuenta propia. Desafiando a los índices de inseguridad y a las condiciones climáticas extremas, miles de migrantes han partido desde Tapachula, agrupados en caravanas para buscar nuevas y mejores oportunidades al centro y norte del país.
La más reciente, la caravana migrante denominada “David”, integrada inicialmente por cerca de mil personas que partieron de Tapachula el pasado 20 de abril, y que llegó al municipio de Pijijiapan tras recorrer 150 kilómetros. De acuerdo con reportes de organismos humanitarios y autoridades municipales, el contingente se redujo a 700 integrantes debido a abandonos por agotamiento, deshidratación y procesos individuales de regularización.
A esa caravana se suman alrededor de seis mil personas cubanas deportadas de Estados Unidos que permanecen en Tapachula, varias en situación de calle y sin documentación vigente que les permita laborar o moverse al norte. La OIM y la Iglesia católica, a través de la Pastoral de Movilidad Humana de la Diócesis de Tapachula, han abierto centros de atención humanitaria temporales.
La reducción del 97% en las tarjetas humanitarias emitidas por el INM, documentada por ACNUR, ha agravado el confinamiento en Chiapas: sin documento, las personas migrantes no pueden trasladarse al interior del país y quedan atrapadas en Tapachula y municipios cercanos.
Un análisis del Pew Research Center, basado en datos de CBP, confirma que las cifras actuales de la frontera Estados Unidos-México son las más bajas en más de 50 años. Sin embargo, los datos de marzo de 2026 mostraron un repunte del 25% respecto a febrero, lo que ya generó audiencias en la Cámara de Representantes y advertencias del Center for Migration Studies sobre presión acumulada al sur de la frontera.
La contención estadounidense, combinada con los operativos del INM en México, ha modificado el patrón migratorio. Cada vez más personas optan por solicitar asilo en México, mientras otras retornan voluntariamente o intentan permanecer en Chiapas en espera de cambios políticos en la frontera norte.











