
En las montañas de los Altos de Chiapas, donde el telar canta con cada hilo, vive una mujer que ha dedicado su vida a mantener viva una de las tradiciones más antiguas del pueblo tsotsil de Aldama: el arte textil.

Su nombre es María Florencia Méndez, originaria de San Pedro Cotzilnam, es una maestra del tejido que ha convertido su historia en un legado de orgullo y cultura.
Con varios años dedicándose al tejido, ha preservado símbolos ancestrales que hablan de la cosmovisión de su pueblo. También ha retomado iconografía que se había perdido o dejado de usar.
Su talento la llevó a ser reconocida recientemente con el Premio a los Grandes Maestros del Arte Popular Mexicano, un galardón que celebra su trayectoria y el valor de su obra. Este reconocimiento no solo premia sus manos, sino también su corazón y la sabiduría de las mujeres que tejen identidad en Chiapas y México.
Los textiles de María Florencia viajan hoy más allá de su comunidad. Son piezas que cuentan historias, que resisten al olvido y que muestran al mundo el arte que nace en el corazón de los pueblos originarios.


























