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Ex convento de San Cristóbal guarda historias de vivos y muertos

Anécdotas hay muchas, pero don Luis aún recuerda su primer experiencia paranormal en el Centro Cultural del Carmen.

Entre calles empedradas del centro histórico de San Cristóbal de Las Casas se ubica uno de los edificios más populares y emblemáticos de la ciudad, El Convento de la Encarnación de monjas concepcionistas. 

Este es un espacio que data del siglo XVI, actualmente es conocido como El Centro Cultural del Carmen, el cual alberga muchas historias… de vivos y muertos.

Luis Urbina Zepeda
Cronista de San Cristóbal de Las Casas

“Era un lugar, pues cuando yo era niño, tal vez de siete u ocho años de edad; como el resto de la ciudad, abandonado., semi destruido, un lugar al que no se acercaba mucha gente.  Ya para entonces no era convento, claro pero, sí estaba domiciliado ahí, si no me equivoco, el descanso, la morgue.” 

“Y seguía siendo un sitio así, lúgubre, digamos que por sí mismo espantaba. Espantaba desde el punto de vista que, la gente no se acercaba mucho a este edificio porque se decían mil cosas.” 

Para los años ochentas, don Luis Urbina Zepeda, tenía a su cargo el recién inaugurado Centro Cultural, donde se empleaban a varios trabajadores que se encargaban del mantenimiento del espacio…

“Pero la mayor parte, me decían a la vuelta de diez, quince días, un mes:

  • Don Luisito, yo ya no voy a trabajar, me va a usted a disculpar.
  • Pero, ¿por qué Fulanito (a)?
  • Es que espantan mucho; fíjese usted que anoche pasó esto, pasó lo otro.

Y esto era continuo.” 

Anécdotas hay muchas, pero don Luis aún recuerda su primer experiencia en la Casa de la Cultura.

“Bueno, el primer espanto que yo sufrí ahí fue que siendo domingo, precisamente, y por la carga de trabajo que yo tenía, tuve que ir a trabajar. Como a las cinco de la tarde llegué, abrí, cerré el portón perfectamente bien, me instalé en mi escritorio y empecé a trabajar, quitado de bullas, de penas.

De pronto, como a las seis de la tarde, lo oí que abrieron el portón y oí que lo cerraron. En ese momento pensé que era el velador, que era justo el que llegaba a las seis de la tarde.

Entonces, empecé a oír los pasos por el corredor de que ya venía el velador, me puse muy atento para que cuando pasara por mi privado, pues lo saludara y escuché unos pasos pasar frente a mí, pero no pasó ninguna persona, entonces sí me vino el sobresalto, el susto, salí para cerciorarme, vi hacia ambos lados y no había nadie.”

Asegura que situaciones similares se han vivido en El Carmen, razón por la que han tomado medidas que les permitan estar más tranquilos.

“Yo me llegué a encontrar, cuando llegaba a la sala de Bellas Artes, por ejemplo a las nueve de la mañana, con nubes de humo producto de toda la quema de chiles que los trabajadores hacían para ahuyentar a los espantos.

Esto en varias ocasiones y no solo ese tipo de limpias, también otras; incluso llegaron a llamar en dos o tres ocasiones a sacerdotes para que bendijeran el espacio y se fueran los espantos.” 

Para don Luis Urbina, ser testigo o partícipe de experiencias sobrenaturales es un privilegio, pues no cualquiera tiene la facultad de percibir entidades de otros planos.

“Y ciertamente comprendí que es una fortuna, que consecuentemente uno tiene que ser muy respetuoso con esas cuestiones paranormales como les llaman, les dicen que varias maneras.

Pero, por esa misma razón, digamos que la frivolidad de Halloween y todo lo otro, que no es propio de nuestra idiosincracia, pero que se ha venido a sumar, pues ya demeritan, frivolizan, hacen intrascendente algo que debiéramos apreciar también de la otra manera.

El campo metafísico creo yo que hay situaciones que debemos de revalorar, de apreciar de otra manera, y sobre todo respetar mucho.”

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