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Las llamadas ‘luces de terremoto’ que se pueden observar en partes del cielo justo en el momento que se sacude la tierra, son un fenómeno eléctrico.

 

VÍA: CIENCIA UNAM

Las llamadas luces de terremoto (earthquake lights o EQL) son un fenómeno que causa desconcierto entre las personas cuando ocurre un sismo. No son pocos los videos que circulan en las redes sociales en donde se puede observar cómo algunas partes del cielo se iluminan justo en el momento de la sacudida terrestre.

El sismo del pasado 7 de septiembre (2021), cuyo epicentro estuvo al suroeste de Acapulco, Guerrero, y que tuvo una magnitud de 7.1, se sintió en distintas partes de la República mexicana, una de ellas la Ciudad de México; dejó víctimas mortales y 1,6 millones de personas sin luz. 

El sismo ocurrió cerca de las 9 de la noche, y poco después empezaron a circular videos en donde se veían distintas luces en espacios que, hacen pensar, son las afueras de la ciudad.

El maestro Juan Esteban Hernández Quintero, del Instituto de Geofísica de la Universidad Autónoma de México (UNAM), explicó que básicamente existen dos fuentes de las que proviene esta luminosidad. La primera se produce cuando, en el momento del sismo, las oscilaciones provocan cortos circuitos sobre ciertos transformadores o cables de luz generando chispas y connatos de incendios muy locales.

La segunda fuente son las luces de terremoto, cuya existencia es controversial para algunos investigadores, pero otros han buscado explicarlas. Algo que hoy se sabe es que estas EQL son resultado de la interacción de las cargas eléctricas que hay en el subsuelo y que siempre están presentes gracias a la composición mineral de éste.

Un fenómeno eléctrico

El suelo está compuesto por distintos materiales, en algunos lugares existen las rocas ígneas (cuyo origen es el enfriamiento del magma), las cuales tienen un contenido muy rico en minerales y se prestan a la combinación eléctrica.

Ejemplo de éstos son los ferromagnesianos, cuya interacción con el agua subterránea y el movimiento natural del terreno generan corrientes eléctricas naturales, las cuales siempre están presentes.

El investigador, quien es jefe del Servicio Magnético de la UNAM, explica que a veces, cuando no hay ningún terremoto, estas cargas eléctricas llegan a acumularse y se distribuyen en el subsuelo, es decir, se van reacomodando sin que sean perceptibles por la población. En general se les conocen como corrientes telúricas.

Sin embargo, este tipo de fenómeno eléctrico a veces toma un giro diferente cuando estas cargas eléctricas se acumulan en gran volumen hasta alcanzar una masa crítica. Ésta, al combinarse con un movimiento repentino (como podrían ser las ondas superficiales de un sismo, una agitación del suelo por un deslave abrupto o algún otro tipo de colisión), provoca que las cargas responsables de la corriente eléctrica se sacudan y liberen su energía en forma de luz.

“He visto que la gente cree que es una especie de gas el que sale expulsado, pero comprendamos que es un fenómeno eléctrico, que en el momento en que se libera este plasma, estas cargas generan algo que llamamos romper la rigidez dieléctrica de la atmósfera, es decir, es tanta la carga de partículas positivas que en cuestión de segundos cambian las propiedades eléctricas de la atmósfera y hay emisión de luces”, explicó.

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