Viven en la indiferencia, pasan hambre y padecen por la xenofobia

Han pasado calor, lluvias, hambre, discriminación y malos tratos; aseguran que no les comprenden, sólo quieren irse pero para ello necesitan que el #InstitutoNacionalDeMigración los atienda.

Alán Araujo, Migrante
“Yo vengo solo, vengo con Dios y con una maleta de esperanza y de sueños atrás mía, Yo soy abogado allá en Venezuela no se puede vivir”.

Tiene dos hijos y un matrimonio que dejó en Venezuela, llegó hasta Tuxtla, la capital de Chiapas, con la esperanza de poder salir de México como muchos, pero lo que vive no se parece en nada a lo que ha soñado.

Alán Araujo, Migrante
“Ayer nada más nos cayeron cuatro palos de agua, nos secamos y andamos con la misma ropa… caminando tres cuatro cinco horas…Una cosa que te incineraba”.

Diolmer Pineda, Migrante
“Nosotros tenemos tres meses transitando ya.. llevamos aquí encerrados prácticamente”.

Han pasado calor, lluvias, hambres, discriminación y malos tratos; aseguran que no les comprenden, sólo quieren irse pero para ello necesitan que el Instituto Nacional de Migración los atienda.

Alán Araujo, Migrante
“Aquí hay gente que lleva dos meses, mes y medio aguantando hambre, comiendo una sola vez al día, durmiendo en la calle literalmente”.

Diolmer Pineda, Migrante
“Expuesto ya estamos, nos tienen como animales y nos cazan como presa”.

“hasta aquí es hasta donde creo que podemos llegar no tenemos dinero no tenemos provisiones no tenemos nada”.

No lo niegan, han conocido el buen rostro de la humanidad, pero también la indiferencia que causa la xenofobia.

Alán Araujo, Migrante
“No son capaces … a cargar las maletas carga su sueño y sus medicinas, aquí no se ha aparecido nadie… de nadie ni de nadie”.

Diolmer Pineda, Migrante
“El miedo es que me dejen aquí y me dejen con necesidad en la calle… o que migración me jale los pies y me lleve de arrastras”.

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