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Chef tsotsil es reconocida entre los 50 mejores del mundo

Claudia Albertina Ruíz Sántiz de San Juan Chamula hoy es reconocida a nivel internacional por su trabajo en el rescate de la cocina tradicional.

San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.- “Tengo 33 años, soy originaria del pueblo de San Juan Chamula; cuando yo me di cuenta que quería dedicarme a la cocina de forma profesional fue como a los diecisiete o dieciocho años; en la preparatoria donde estaba, había un área de turismo y llevaba una materia referente a la gastronomía y yo creo que fue ahí donde hicimos click la cocina y yo.”

Claudia Albertina Ruíz Sántiz, es licenciada en gastronomía y desde hace un par de años ha dado pasos agigantados en su carrera. Sin embargo, en su caminar se ha encontrado con retos que la han hecho forjar su carácter y cada una de sus habilidades para llegar hasta donde está; decidirse estudiar una carrera profesional alejada de su núcleo familiar, fue el primer paradigma que se atrevió a romper.

 

“Realmente nosotros vivíamos en dos partes, en la ciudad y en el pueblo. Entre semana estábamos en San Cristóbal y fines de semana nos íbamos a la comunidad pero, también es cierto que era la primera vez que yo me iba de casa, me salía a vivir sola para la universidad y sí, por un momento fue como de impacto porque jamás había salido de casa, además tampoco había estado sola en Tuxtla, lo había visitado pero, de entrada por salida, sin quedarme. Enfrentarme a otro estilo de vida, a otras cosas, obviamente el vivir sola, tratar de mantenerme… entonces, sí fue un proceso un poco difícil.”

 

Introvertida y muy reservada, cuenta que le costaba relacionarse con la gente; además, temía andar por las calles de la ciudad. Hasta ahora, ignora cómo de un momento a otro decidió migrar a Tuxtla para estudiar su licenciatura aunado al miedo y preocupación que sentían sus padres por separarse, pues dos de sus hermanos son mayores que ella y, en su momento, no se les permitió que hicieran lo que quisieran.

 

“Solo sabía que no me quería quedar a estudiar en San Cristóbal, porque mis papás decían que podía seguir estudiando pero, que me quedara en San Cristóbal a estudiar la universidad. Más bien, ellos no querían como que nos separáramos pero, fue un momento en el que yo también decía que San Cristóbal no era un espacio donde pudiese quedarme a estudiar, entonces lo único que podía anhelar en ese entonces era Tuxtla Gutiérrez, por eso decidí irme.”

“Yo era la única que andaba de rebelde y la que andaba haciendo cosas indebidas dentro del hogar. Para ellos sí fue algo, pues bastante fuerte; una madre trata de cuidar a su hija o a sus hijos, y en este caso de que yo era mujer, pues mi mamá sí era como más aprehensiva, se preocupaba mucho de lo que pudiera pasarme estando sola. Fue un proceso difícil para todos, ellos al no quererme dejar y yo, al enfrentarme a otro tipo de vida.”

 

Asegura que su principal objetivo era obtener su título profesional, deseaba leer “Claudia Sántiz, licenciada en gastronomía” y punto. Más nunca imaginó que las circunstancias de la vida, las mismas para las que se estaba preparando, la harían pisar las cocinas más prestigiosas del país y que, además, un chef de talla internacional estuviese interesado en su estilo y la invitara a trabajar con él.

 

“Que de pronto Olvera llegase hacia mí, que pidiera conocerme y que luego me invitara a trabajar con él, sí fue como también sorprendente y a la vez me preguntaba el porqué yo, habiendo tantos compañeros con muchas más habilidades. Yo creo que también en ese momento no me valoraba, no valoraba mis habilidades y aptitudes ante la cocina, y me daba como mucho miedo. Pero, yo siempre he dicho que las oportunidades no se dan a la vuelta de la esquina y pues, llegué a la casa y dije que me iría a la Ciudad de México, mis papás pegaron el grito en el cielo.”

 

“Jamás había ido al D.F, en ese entonces era el D.F., jamás lo había pisado. Y la gente que había ido y compañeros que habían ido a hacer prácticas para allá, decían que era un ritmo diferente, que era otra vida, otro mundo. Entonces, la verdad, también por mi cabeza cruzaba que al último lugar donde quería llegar era la Ciudad de México, o sea, que podía ir a otros lugares, otros estados, menos a la Ciudad de México.”

Admite que esta experiencia y otras tantas que surgieron en su trayectoria, forman parte de un aprendizaje, de una escuela y una escuela bastante buena, tanto de manera profesional como de manera personal. A su regreso por Chiapas fundó Kokono’, su propio restaurante donde funge como chef ejecutiva, además de ser propietaria, en el que se sirven platillos tradicionales de la región con el toque especial de Claudia, propio de la alta cocina.

 

Su trabajo como chef y promotora de sus tradiciones la hicieron figurar recientemente en un listado como una de los 50 jóvenes promesa que representan una visión multidisciplinar, integradora y contemporánea en el mundo. Claudia, sin saberlo, fue nominada a esta convocatoria que estuvo abierta durante varios meses, sin creer que ella podría ser la única mexicana reconocida en esta exclusiva lista.

 

“En mi caso, alguien me nominó porque ni siquiera sabía de la convocatoria hasta que me llega un mensaje, de hecho ya estaba a punto de finalizar; como dos semanas antes, me lega un WhatsApp desde España diciéndome que querían saber sobre mi historia y me mandaban el link de porqué lo pedían. Entonces, cuando me metí al link de los 50 Next, empecé a leer que justo era eso, de que estaban buscando historias de jóvenes que estuvieran cambiando el mundo, que hicieran cosas positivas para el futuro. Igual cuando lo leí lo dudé por un momento y dije que no lo iba a mandar pero, de ahí dije bueno; mandé un resumen de mi historia y de repente me contesta el chico y me dice <<Es que tu historia nos resulta interesante, queremos saber más>>. Entonces, les mando un poco mas de lo que pedían y a las dos o tres semanas me dicen <<estás seleccionada>>.”

 

Para concluir, la chef Claudia manda un mensaje a todos los jóvenes, y no tan jóvenes, que tengan esa inquietud de hacer realidad cada uno de sus sueños pues, asegura estos se pueden cumplir siempre y cuando se le brinde la dedicación y la constancia para obtener resultados, aún cuando se presenten obstáculos; además de no olvidar nunca sus raíces y sentirse orgullosos de ello.

 

“Independientemente de que no cuenten con los recursos económicos, también se puede; se trabaja el doble o el triple pero, se pueden realizar los sueños y que también, aprendan a darse el valor como personas porque, principalmente quienes venimos de pueblos indígenas por circunstancias sociales, no nos valoramos, hasta nos creemos todas esas cosas negativas que nos dicen, cuando en realidad, somos humanos y tenemos el mismo valor, los mismos derechos que los demás, y que podemos soñar en grande y construirlos; porque ya dentro de este sueño, el verlo concretado, la verdad, es una satisfacción personal tan grande que hasta, llega uno a agradecerse a sí mismo que nos hayamos escuchado a nosotros y no a los que estaban alrededor. Sí se puede, solo es cuestión de constancia y de mucha disciplina.”

 

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Written by Eric Ordóñez

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