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Un reto, la educación preescolar en zonas rurales

La educación preescolar constituye la base del sistema educativo nacional; laborar en escuelas rurales conlleva retos que se acentúan en zonas indígenas.

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.- Alondra del Carmen Camacho López, tiene 27 años y desempeña la licenciatura en educación preescolar, también cuenta con una maestría en psicología infantil. Comenta que decidió estudiar para maestra gracias a su papá, quien también es docente; además de que, cuando ella estudió en preescolar siempre admiró a sus maestras, las consideraba un ejemplo a seguir.

“Yo siempre quise que los niños me pudieran ver de esa forma a mí, así que estudié la carrera en la Escuela Normal de Educadoras Bertha Von Glumer y Leyva, una escuela muy completa en cuanto a lo que es, los maestros son eficientes y les agradezco todo lo que soy ahora”.

 

Inició trabajando de manera presencial y con base, desde hace tres años. Actualmente trabaja en una colonia de Ixhuatán, Chiapas, que se llama Chapayal Grande, donde el contexto de esa colonia es totalmente indígena.

 

“Creo que en mi proceso de formación y de lo que he laborado, lo más difícil a lo que me he enfrentado es a que en esa colonia su lengua materna es el tsotsil, entonces para mí es difícil desempeñarme al cien por ciento todo lo que e enseñaron en la normal, todo lo que fui aprendiendo con base a mis prácticas, a mi servicio, porque es muy distinto un contexto urbano a donde yo estoy laborando actualmente”.

 

Considera que conversar con un niño, enseñarles más que nada, es un reto pero, también admite que ha sido enriquecedor y de mucho conocimiento incluso para ella, al aprender de otra cultura, de otras tradiciones. Además, ellos también están adquiriendo muchas cosas a través de su labor.

“Yo he aprendido a hablar tsotsil aunque no de forma fluida pero, sí lo necesario para comunicarme con ellos. Estoy muy agradecida porque valoran mucho la labor de un docente en ese lugar y aprovechan mucho todo lo que nosotros llevamos pese que para nosotros es muy difícil. La gente es muy buena con nosotros, nos cuidan, nos protegen, nos valoran muchísimo y todo el tiempo estamos recibiendo un “gracias, maestra”; “maestra, ayúdeme”; “se lo agradezco”.

 

“Entonces, creo que eso es lo más enriquecedor que podemos tener como docentes y más que nada, nosotras que somos como el primer escaloncito para los niños para que ellos también puedan salir adelante y logren progresar. Pese a todo lo difícil que me es, estar en un contexto así, estoy muy agradecida por todo lo que he aprendido de esa gente tan buena, tan bonita y tan agradecidas.”

 

Concluyó que todas esas experiencias es lo que hace amar su profesión; “hay días en los que nos despertamos con el pie izquierdo y llegar a tu centro de trabajo, al ver a tus compañeras, a tus niños y sentir esa energía que a ti te hacía falta, es algo muy bonito”, dijo.

 

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Written by Carolina Castillo

Periodista y apasionada de la producción audiovisual; egresada de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, se ha desarrollado profesionalmente en prensa escrita, radio y televisión. Inquieta por el rescate de las tradiciones zoques tuxtlecas, participa activamente en diversos movimientos culturales.

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