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“El cáncer de mama fue un proceso, no una tragedia”: Elena Lobatón

A los 43 años fue diagnosticada con cáncer de mama, sin embargo pese al miedo de perder la vida y las dificultades del tratamiento jamás vio el padecimiento como “una tragedia”.

Tuxtla Gutiérrez.- A los 43 años Elena Lobatón  fue diagnosticada con cáncer de mama, sin embargo pese al miedo de perder la vida y las dificultades del tratamiento jamás vio el padecimiento como “una tragedia”, pues para ella era solo “un proceso”, en el que asegura su actitud fue clave para que este octubre de 2020 cuente con una sonrisa su historia.

 

Elena, confiesa que gracias a su “nivel de resiliencia”, el cáncer de mama no la venció, por el contrario le ayudó a a valorar a quienes la acompañan en este viaje llamado vida. Y es que su  esposo, hijos, hermanos, sobrinos, amigos y compañeros de trabajo estuvieron ahí dándole apoyo, cariño y alegrías.

 

“Mi familia es maravillosa, y no hablo solo de mi esposo e hijos, sino de todos, ellos estuvieron al pie del cañón. El cáncer no se vio como una tragedia, sino como un proceso, en el que todo se tomaba con calma. Es impactante pero la actitud que tengas es importante.  Yo tenía el apoyo de todos y lo menos que podía hacer era echarle ganas”, dijo.

 

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La maestra de francés fue diagnosticada en 2018. Fue gracias a que comenzó a perder peso y tallas por el crossfit que en una revisión diaria a la hora del baño que se percató que tenía un bulto,  por lo que de inmediato acudió con un médico para saber de qué se trataba.

 

Aunque en un primer diagnóstico a Elena le dijeron que solo se trababa de una “bolita de grasa”, la tuxtleca no se quedó conforme y acudió con su ginecólogo de cabecera, quien le pidió hacerse de nueva cuenta una mastografía.

 

“Nunca deben quedarse con una opinión,  a mí en la primera me dijeron que no me preocupara, pero le pedí una segunda opinión a mi ginecólogo y él me pidió otros estudios. En los nuevos exámenes la doctora cambió su semblante cuando analizaba la parte en donde estaba el bulto, de ahí supimos  que era un tumor y todo empezó muy rápido, pues vino la primera operación para retirarlo por completo”.

 

Tras la primera cirugía vino el diagnostico final. Elena acudió con el especialista acompañada de su esposo, y aunque iba preparada para escuchar “cualquier cosa” acepta que en cuento le dijeron que era cáncer de mamá pidió que la dejaran llorar por unos minutos.

 

“En cuanto me dijeron que era me quebré porque te cae la cuenta de lo que tienes.  No pensé en nada, solo quería llorar, pero después de eso a darle con la actitud porque venía otra segunda operación en donde había que hacer una limpieza profunda”.

 

Después de la segunda operación, Elena se sometió a siete ciclos de quimioterapias y 30 radiaciones, pero a diferencia de muchas mujeres que pasan por cáncer de mama, Elena señala que parte de su “fortuna” es que a ella no le “afectaron tanto”, pues solo una semana tuvo molestias en el estómago.

 

“Creo que soy una mujer con mucha fortuna porque no me afectaron tanto las radiaciones y las quimioterapias que fueron tomadas.  Yo hasta me preparé para perder el cabello, fui a la estilista a que me lo rebajaran pero no se me cayó, también en las primeras molestias en el estómago pensé que iba a bajar mucho y hasta dije ‘venga la talla cero’, pero tampoco bajé, la verdad me fue muy bien, pero insisto el éxito se basa en un porcentaje de medicina y otro de actitud”.

 

Las sesiones de radiaciones Elena las recibió en un poblado en Cuernavaca, en donde se encuentra una clínica especializada con equipo de vanguardia, lo que para la madre de familia le significó una prueba más de su fortuna.

 

“Me atendieron en un hospital llamado Bicentenario de la Revolución en donde me dieron una excelente opción y los aparatos son de primera calidad, tecnología de punta. Yo estoy muy agradecida con el personal que me atendió, con mi amiga que me acompañó en el viaje y la familia que me dio el alojamiento”.

 

Elena, recomendó a aquellas que están pasando por el cáncer de mama a “tonar solo los comentarios buenos”, pues desafortunadamente también hay personas que con sus historias “desaniman”.

“También hay falta de empatía de algunas personas, no hay que dejarse de llevar por lo que te dicen  porque puede influir en tu estado de ánimo, yo escuchaba pero esperaba  a ver cómo me iba a ir a mí. Jamás se me olvidará que en cuento llegué a la clínica una señora me dijo que se iba a ir mi cabello y no pasó, la verdad solo me daba sueño. Obviamente me quemaron, se me achicharró la zona, pero es parte del proceso”.

 

Aunque han pasado dos años desde que fue diagnosticada  con cáncer de mamá, Elena Lobatón sigue con esa sonrisa y buena vibra que la caracterizan.

 

“Me siento mucho mejor, pero los dolores siempre van a estar ahí, y aunque voy bien cada cierto tiempo están las revisiones,  y es verdad que cada que tengo que ir por los resultados siento miedo, pero mi actitud me saca adelante, y tengo el amor de mi esposo y mis hijos, quienes hasta me han curado y me han ayudado a vendarme. Yo estoy viviendo mi vida, no pienso en eso, trabajo, me ocupo de la casa, yo sigo adelante y no tengo tiempo en sufrir”, concluyó.

La catedrática pidió a todas las mujeres a revisarse constantemente las mamas, a acudir con el especialista y  hacerse los estudios correspondientes a partir de los 40 años, pues insistió en que el cáncer de mama es curable si se detecta a tiempo.