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Confundió síntomas de dengue con COVID-19

Rocío comparte su historia, el cómo en su familia han fallecido personas por coronavirus y el temor que adoptó ante esta enfermedad

Tamara Longines

 

Rocío Estrada es una joven de Tuxtla Gutiérrez que enfermó y, ante la pandemia por el COVID-19 creyó que el mal había atacado su cuerpo. Sin embargo, no fue así.

“Comencé con los dolores hace un par de días. La verdad estaba muy espantada, porque pensé que era COVID, comencé con el dolor de cuerpo, dolor de ojos, me dolía la cabeza, luego me empezó a doler la garganta y a los pocos días comencé con el dolor de espalda, yo dije esto capaz y es COVID”, relató.

Ante el temor de un diagnóstico positivo por coronavirus, Rocío se dio a la tarea de acudir inmediatamente a su servicio médico.

“Esto me comenzó en la tarde noche. Al otro día muy temprano me fui al médico, me di un baño y noté que me estaba saliendo como salpullido y me picaba. El miedo en todo el camino no se me quitaba, porque con todo lo del coronavirus sí es feo. Mi temor era más fuerte, porque desafortunadamente en mi familia hemos perdido a familiares por coronavirus”, contó.

Afortunadamente, dijo que cuenta con un servicio de salud el cual le es otorgado por medio del centro laboral de su esposo.

“Tenía poco de haberme afiliado. Dejé pasar mi afiliación precisamente porque no quería yo ni pararme en la clínica. Llegué, el médico me revisó y afortunadamente no fue coronavirus. Ya ahí, me dio mi orden para mis estudios de laboratorio, fui a que me los hiciera, al otro día me entregaron los resultados, se los mandé por whatsapp al doctor y ya me confirmó que era dengue”.

En el hogar de Rocío habitan cuatro personas: ella, su esposo, su mamá y hermana, por lo que el temor de enfermarse era mayor, sobre todo para no afectar a su señora madre.

Cuenta que en su hogar extreman cuidados para evitar cualquier tipo de padecimiento, por lo que siempre ha evitado en la medida de lo posible mantener su hogar libre de cualquier factor de riesgo.

“Acá estamos en una planta alta. Mi tinaco, cisterna y todo eso lo mantenemos tapado. Tengo mis plantas, pero siempre estoy limpiando lo que es el patio, para que no quede agua estancada de la lluvia”, indicó.

“Todavía lo que no se me quita es el dolor del cuerpo, sobre todo de mis articulaciones. Ya estoy por terminar mi tratamiento”, finalizó.