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Ordenan obispo auxiliar de la Diócesis de San Cristóbal

Los conflictos entre comunidades son una herida abierta en Chiapas, reconoció al ser ordenado Luis Manuel López Alfaro de 56 años de edad, originario de la Ciudad de México.

Gabriela Coutiño

San Cristóbal de Las Casas, Chis., 27 de agosto. Al ser consagrado Obispo auxiliar de la Diócesis de San Cristóbal de las Casas, Luis Manuel López Alfaro manifestó que ante los diversos conflictos sociales y políticos que son una “herida abierta en Chiapas”, urge la reconciliación, y uno de los retos es construir la unidad en la pluralidad, respetando la divergencia.

El nuevo Obispo auxiliar, quien lleva 16 años trabajando en la Diócesis y se desempeña como vicario general, señaló en conferencia de prensa, que “hay bastantes retos, empezando por la pandemia que nos tiene de cabeza a todos”

López Alfaro, de 57 años de edad y originario de la Ciudad de México, comentó que conoce la diócesis porque ya la recorrió, pero confesó que cuando el nuncio le preguntó si aceptaba ser obispo, “le dije que no porque conozco la diócesis. Estaba temblando yo. Es bonita la diócesis, es muy rica, pero hay muchos conflictos y yo me sentía como muy pequeñito para este servicio, pero me animó el corazón, y acepté”.

La Diócesis, opinó a su vez, el Nuncio apostólico Franco Coppola, “puede ser un modelo, porque hay otras Diócesis que son uniculturales; aquí hay varias etnias y esto es el futuro del mundo y de la iglesia. Aquí se anticipan lo que serán los retos de la iglesia en otros lados”.

A la ceremonia de ordenación episcopal, que se llevó a cabo en el templo de María Auxiliadora, asistieron el Nuncio y una decena de obispos, entre ellos el obispo emérito de San Cristóbal de las Casas, Felipe Arizmendi Esquivel y sólo un representante por cada parroquia o misión, debido a la pandemia.

López Alfaro, reconoció que “en la diócesis hay conflictos fuertes en distintos lugares por diferentes motivos, y cómo a ayudar a que se destraben. Uno busca que haya justicia y paz. Hay muchos retos. Un reto es cómo construir la unidad en la pluralidad porque los que son diferentes muchas veces chocan. Ahora es cómo construir la unidad respetando la diversidad”.

Señalo que “lo más complicado es el tema de la unidad. Los conflictos son una cosa viva en la diócesis por tierras, por invasiones, conflictos entre comunidades; es una herida abierta en Chiapas”.

El Nuncio Apostólico, refirió que la diócesis de San Cristóbal, una de las más antiguas del país, tiene “una grandísima riqueza de pueblos originarios y multiculturalidad moderna; entonces, es un reto y es casi un modelo de cómo tiene que ser toda la iglesia que enfrenta realidades diferentes en todo el mundo; en la manera de pensar y enfrentar la situación es muy distinta, y tiene que buscar la unidad siguiendo siempre al evangelio y a Jesús”.

El obispo titular, Rodrigo Aguilar Martínez comentó que espera que López Alfaro “sea un compañero de camino, que ya lo fui encontrando, no es empezar a hacerlo. Lo he ido viviendo y sus sugerencias y comentarios los veo muy atinados, sensatos e iluminadores, de modo que no es sólo estarle informando, sino escucharlo. Ya dos cabezas piensan mejor que una sola. Espero mucho. Y también el apoyo porque nos repartimos tareas ya actividades”.

El prelado agregó que le preocupa “que sepamos responder a los retos de la vida actual, incluso más allá de lo interreligioso o intracatólico; es decir, a los retos políticos, educativos y sociales porque ahí debe de estar la presencia de Cristo y su evangelio”

López Alfaro, de 57 años de edad y originario de la Ciudad de México, finalmente comentó que conoce la diócesis porque ya la recorrió. “Cuando el nuncio me preguntó si aceptaba ser obispo le dije que no porque conozco la diócesis. Estaba temblando yo. Es bonita la diócesis, es muy rica, pero hay muchos conflictos y yo me sentía como muy pequeñito para este servicio, pero me animó el corazón, y acepté”.