in

Le desgraciaron la vida, no era culpable

A golpes lo fracturaron, le pusieron una bolsa de plástico en la cabeza y agua mineral con chile seco molido en la nariz; policías lo torturaron días hasta el desmayo.

Tuxtla Gutiérrez.- Juan de la Cruz Ruiz, es un indígena de habla tzotzil acusado el 28 de febrero de  2007 de homicidio calificado por la muerte de su vecino Armando García Girón, lamentablemente estuvo preso casi 13 años por un delito que no cometió, y por si fuera poco fue víctima de tortura.

El originario del paraje Majomut del municipio de San Juan Chamula narró para el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba) la forma en la que fue inculpado y torturado, y cómo esto cambió su vida y la de su familia.

Juan de la Cruz comienza el relato hablando del día de su detención y las formas en las que elementos policiacos ingresaron a su hogar y de forma violenta comenzaron a torturarlo y a violentar físicamente a su pareja, quien en ese momento estaba embarazada.

“Era 28 de febrero de 2007, ese día estaba en mi casa que se encontraba ubicada en la colonia Erasto Urbina en SCLC. Estaba en la habitación junto con mi familia cuando escuchamos un ruido y salí a inspeccionar; agentes judiciales entraron a mi casa apuntándome con sus armas, mientras unos me agarraban otros me golpearon el estómago y la espalda, me caí al suelo y me torturaron sin lastima. Mi mujer salió y comenzó a gritar pidiendo ayuda y también la golpearon, ella estaba embarazada y por suerte no perdió al bebé, y además tenía en sus brazos a mi niña de dos años”, contó el oriundo de San Juan Chamula.

El calvario de Juan de la Cruz apenas iniciaba, pues los elementos policiacos lo torturaron hasta que accedió a firmarles unos papeles.

“No sabía por qué me detuvieron, solo me llevaron en un auto y en el camino me golpearon con un objeto que desconozco en la espalda, me fracturaron un hueso. Me vendaron los ojos, me bajaron del vehículo y me hicieron caminar, ya en un lugar me pusieron una bolsa de plástico en la cabeza, me pegaron en el estómago y las piernas, me pusieron agua mineral con chile seco molido en mi nariz, me siguieron golpeando hasta que me desmayé, fueron dos días y dos noches, cuando desperté estaba empapado y temblando de frio”, aseguró en su relato.

Juan de la Cruz asegura que los agentes le pidieron 80 mil pesos a cambio de liberarlo, y como no accedió a pagar ya que no contaba con el dinero uno de los elementos ordenó que le pusieron cables eléctricos en los testículos; además lo obligaron a firmar cinco hojas.

“Me obligaron a firmar cinco hojas a cambio de la tortura y solo así me dejaron de torturar, no vi lo que contenía esos papeles porque me vendaron los ojos, acepté firmar porque mi cuerpo no resistía los golpes, sentía la muerte,  no podía respirar bien. Después me trasladaron al Ministerio Publico y con esas pruebas obtenidas bajo tortura me trasladan al penal del Cereso n. 5, donde me dictaron auto de formal prisión, y por esa información obtenida bajo tortura pasé 13 años privado de mi libertad, alejado de mi familia, de mis hijos y seres queridos”.

Juan de la Cruz Ruiz ha decidido alzar la voz y narrar lo que vivió, pues además de los daños físicos y psicológicos perdió su casa que era su único patrimonio y lamentablemente  su familia se desintegró.

“Como sobreviviente de tortura, quiero decir que las autoridades de justicia no investigan correctamente, tampoco castigan a los torturadores, ellos están libres, los protege un sistema de corrupción e impunidad. Nadie tiene que ser torturado y todos los torturadores tienen que ser castigados”, concluyó.