La pandemia trajo incertidumbre, vulnerabilidad, estrés e ira; alteraciones del sueño, hambre, sexo y descanso; coartó la libertad y tensó las relaciones individuales: Especialistas

Rubí Zúñiga / Eric Ordóñez.

Tuxtla Gutiérrez. La pandemia ha sido una sacudida y un sobresalto en la conducta humana, ha generado sentimientos hasta de lejanía; en la mayoría de los hogares la prolongada convivencia en casa ha limitado la libertad, la privacidad y ha propiciado el ejercicio del poder que desata la violencia intrafamiliar, según expertos en psicología.

“Es uno de los temas más dolorosos que el COVID-19 ha visibilizado, pues en la medida que la enfermedad del coronavirus crece, también lo hace la violencia en los hogares, afirmó Guadalupe Valencia García, coordinadora de Humanidades de la Universidad Autónoma de México durante el ciclo de conferencias “Violencia intrafamiliar en el marco de COVID-19”.

La violencia intrafamiliar ha aumentado y se ha visibilizado durante el confinamiento; aunque el maltrato al interior de los hogares es un problema que ha acompañado a las sociedades humanas a lo largo del tiempo, con la prolongada convivencia sin espacios de esparcimiento los viejos problemas se afianzan y las relaciones individuales se tensan.

Otros expertos en entrevista para Alerta Chiapas, señalan que durante el confinamiento la incertidumbre y la vulnerabilidad han sido sentimientos que se potencializaron, la ciudadanía ha pasado por periodos de estrés, ansiedad, depresión y hasta ira, los cuales deben ser manejados con ayuda.

“Estamos viviendo una etapa de sobrevivencia que ha afectado en factores psicológicos como el estrés por la incertidumbre de lo que va a pasar y por las necesidades que se van viviendo día a día como el trabajo, la comida, las deudas; vivimos en una paradoja”, explicó Mauricio Albores, Psicoterapeuta individual, pareja y familia.

“Para quienes viven en familia o con pareja, se han complicado las interacciones familiares; la ansiedad va generando proceso de angustia que afectan diversas áreas de la vida cotidiana como el trabajo, el sueño, el hambre, el sexo y el descanso”, puntualizó el especialista.

Sin embargo, el confinamiento también ha evolucionado muchos aspectos de la cotidianidad, al inicio de la contingencia la ciudadanía dejó a un lado las terapias psicológicas y emocionales, sin embargo conforme avanza el confinamiento no solo los que ya recibían atención regresaron, sino que aquellos que jamás pensaron en buscar este apoyo lo han solicitado.

Eduardo Castro Coello, terapeuta y director de Paz Creativa dijo que el ambiente de incertidumbre y vulnerabilidad que se vive por la contingencia ha hecho que la ciudadanía  busque ayuda terapéutica, sin importar que ahora la reciban a través de la tecnología.

“Al inicio  de la contingencia tuvimos una disminución, pero después del Día de las Madres comenzó el aumento en las terapias, al menos en Paz Creativa tuvimos un aumento del 30% de pacientes locales y 50%  de pacientes a nivel nacional. El confinamiento hizo que los terapeutas y coaches nos reinventáramos e hiciéramos uso de la tecnología, y ahora las terapias son online”, señaló.

Anuncios

Deja un comentario