En el Pediátrico han fallecido pacientes con enfermedades respiratorias que no les hacen prueba COVID-19, revela personal

Con la Ley General de Salud en mano, la enfermera María de Lourdes Corzo Ocaña demandó a nombre del personal médico del Hospital de Especialidades Pediátricas (HEP), el material necesario para enfrentar la pandemia por el COVID-19.

A cuatro semanas de estar expuestos a pacientes con enfermedades respiratorias, mostró el cubrebocas que apenas les fue entregado, uno que a su consideración es de mala calidad y que no sirve para protegerse del virus que azota al mundo.

“Realmente se nos han muerto pacientes que hemos atendido por vías respiratorias ya complicadas y pacientes que no se les ha realizado la prueba COVID-19”, lamentó la trabajadora de la salud del nosocomio donde este 19 de abril, la institución oficializó que una de sus compañeras había dado positivo a coronavirus, la paciente 68, de 41 años de edad, cuyo estado se reporta como muy grave.

Al respecto, explicó que en el HEP tienen un primer contacto con enfermos con cuadros respiratorios, después son valorados para canalizarlos a la Clínica COVID, que se montó en el Centro de Convenciones. Es en ese primer contacto en el cual el personal está expuesto, situación que se agrava porque de los 10 a 15 pacientes que reciben cada día, 50 por ciento presentan cuadros respiratorios.

Es así como la enfermera pudo haberse contagiado, a pesar de que un niño que tuvo una enfermedad respiratoria que ella atendió dio negativo. Hasta el momento la Secretaría de Salud, que dirige José Manuel Cruz Castellanos, no ha explicado cómo se enfermó la paciente 68; apenas este 20 de abril recibiría en la tarde un reporte de la dirección del HEP para conocer los motivos.

La enfermera María de Lourdes Corzo, quien habló por los casi 800 trabajadores de la salud que atienden en este hospital de tercer nivel, agregó que han tenido fallecimientos por enfermedades respiratorias que se han sido concluidos en influenza y lupus.

También, detalló que tienen a pacientes intubados que en un inicio no les hicieron estudios de COVID-19, cuyo análisis vino después de conocerse el contagio de la enfermera.

“En mi servicio tenemos tres que están graves que ya tienen dos semanas que los tenemos y no tiene muchos días que se les hicieron la prueba y salieron negativos, pero ya estuvimos expuesto a ellos tres semanas”, indicó.

Dejó en claro que sus compañeras y compañeros están comprometidos con el trabajo, pero insistió que necesitan el material que por ley les corresponde porque están poniendo en riesgo su salud.

“Ya se nos han fallecido en mi turno, en mi servicio, se nos acaba de fallecer un joven y en un momento de código rojo corremos todos y corremos a como estemos, no nos da tiempo de ponernos algo, varios de mis compañeros estuvieron expuestos directamente porque tienen que dar la atención necesaria. A este joven, el que falleció, le dieron diagnóstico de lupus y neumonía atípica, hasta ahí no le hicieron la prueba del COVID-19”.

El personal, sabedor de que en el primer contacto pueden contraer el virus, está comprando su propio material: cubrebocas y caretas vía internet. En tanto, una parte del personal está en cuarentena, las del turno de la enfermera que dio positivo, que de acuerdo a datos extraoficiales podría ser unas 25 personas.

Finalmente, lamentó que las agresiones al personal médico no sean precisamente de gente del exterior, toda vez que tienen impedido salir a la calle con la vestimenta médica, sino que sea del mismo personal al interior, que se encuentra en otras áreas, ajenas al primer contacto.

“Las agresiones son también al interior del hospital, de unos compañeros que no estuvimos en el servicio, pero sí se están dando también las agresiones interiores ya que el vestidor es para todos, entonces hay una concentración de personal por cada cambio de turno”, puntualizó.

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