Han pasado más de 20 años desde que doña Clemencia Santiago Lucas comenzó con la carnicería “Cleme”, ubicada en el corazón del Andador San Roque, un lugar del que además es fundadora.

A doña Clemencia se le llenan los ojos de lágrimas al hablar de los inicios del andador, pues es imposible no recordar las peripecias qué pasó junto a otros vendedores para tener un lugar digno para ganarse la vida.

Éramos paracaidistas, y la verdad es que los que venimos primero sufrimos muchos para tener este mercadito porque en aquellos tiempos el río se rebalsaba y el agua nos llegaba ahora las mesas, nos íbamos pasando las 2 de la tarde porque no teníamos baño y nos aguantábamos hasta llegar a casa y tuvimos que rellenar todo esto, pagábamos volteos”, dijo la comerciante de 68 años.

Era una adolescente cuando doña Clemencia dejó el municipio de Huixtla, pues su hermana había enviudado y necesitaba ayuda para cuidar a sus hijos, ya que su esposo le había dejado locales en algunos mercados para trabajar.

Mi hermana quedó viuda muy jovencita y con dos niñas y por eso nos venimos a ayudarla. Así fue como aprendí a hacer comerciante y yo agradezco mucho porque así fue como llegué a este local que me permitió sacar adelante a mis tres hijos. Yo no tengo carrera pero soy madre de un doctor, un contador y un ingeniero gracias a Dios y a este mercadito

Gracias al trabajo arduo de más de 20 años, Doña Cleme, como la conocen locatarios y marchantes del Andador San Roque logró adquirir otro local en el que se dedica a la venta de abarrotes.

La gente que transita por el Andador San Roque hace una pausa entre ambos locales para saludar a Doña Cleme, le adquieren productos y platican con esta mujer, que sin duda es un ejemplo de superación.

Ella escucha atenta, despacha, da consejos y sonríe. Doña Clemencia sabe que a su edad lo más sencillo sería quedarse en casa a disfrutar de los frutos del trabajo, sin embargo ella confiesa que ama levantarse temprano, ir por la carne y  ofrecer un servicio a los tuxtlecos.

Podría quedarme ya en mi casa, pero me voy a poner triste. Lo mío es trabajar y acá está mucha de mi felicidad. Eso sí, ya vengo más tarde y me voy más temprano, pero mis marchantes de siempre me son leales y esperan a que yo esté para comprarme.

Por este mercadito saqué adelante a mi familia, de aquí me hice fuerte como mujer y aquí estaré hasta que Dios me lo permita”, concluyó doña Clemencia, pionera del Andador San Roque.  

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