El crimen contra la salud en Chiapas que aún está pendiente

Su enriquecimiento rebasó los límites de lo tolerable, escondía los medicamentos mientras la vida de miles de Chiapanecos corría peligro.

Escondía los medicamentos mientras la vida de miles de Chiapanecos corría peligro.

En la Mira / Héctor Estrada

La visita de Andrés Manuel López Obrador a clínicas rurales del estado de Chiapas parece haber inyectado de nuevo combustible aún tema que aún se mantiene bastante fresco en la memoria e indignan de manera inevitable: el ocultamiento de miles de medicamentos del cuadro básico de salud en bodegas de la capital chiapaneca a fin de ser revendidos ilegalmente a clientes como la propia Secretaría de Salud estatal durante el gobierno de Manuel Velasco Coello.

La existencia de los medicamentos caducos confirmada por el propio gobernador en funciones, Rutilio Escandón Cadenas, mediante una declaración hecha durante el evento estatal de la lucha contra el cáncer, corroboró la ola de señalamientos que durante meses acompañaron la gestión de Francisco Ortega Farrera al frente de la Secretaría de Salud, bajo el amparo de Velasco Coello.

Y la indignación no era para menos. De acuerdo a datos revelados por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud y publicados por el periódico Reforma, a finales de año pasado fueron localizadas cuatro bodegas en la capital chiapaneca en las que se realizó un inventario exhaustivo. En total se acumuló una lista con más de 35 páginas con nombres de medicamentos y material de curación que fueron adquiridos desde el año 2016, pero nunca llegaron a los clínicas o centros hospitalarios estatales.

Dentro de la lista se encontraban medicamentos reportados como “agotados” en el transcurso de los años 2017 y 2018. Incluso fueron encontradas numerosas cajas de fármacos para la atención urgente de cuadros de dengue, que fueron reportados con desabasto el año pasado, justo durante la epidemia de dengue que causó la muerte de 33 personas en la entidad chiapaneca.

El Sindicato detalló que fue desde diciembre pasado cuando se informó al nuevo titular de la Secretaría de Salud, José Manuel de la Cruz, sobre la existencia de las cuatro bodegas y se inició con el proceso de inventario. Precisaron que hoy son un aproximado de 23 auditores quienes trabajan ya en la investigación del caso y las razones por las que se dejaron de entregar dichos insumos a los hospitales de Chiapas.

Sin embargo, los integrantes del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud fueron muy tajantes en sus señalamientos, no era un hecho aislado, se trataba de una maniobra habitual que los funcionarios del sexenio pasado usaban para “recomprar” los medicamentos mediante asignaciones directas. Un artificio de evidente corrupción que habría pasado inadvertido durante el sexenio de Velasco Coello.

Lo sucedido no sólo resultó indignante, sino aberrante desde cualquier ángulo. Ocultar medicamentos, generar un desabasto intencional y poner en riesgo la salud de miles de chiapanecos en aras del enriquecimiento ilícito rebasó los límites de lo tolerable. La maniobra tuvo consecuencias directas sobre la vida de miles de enfermos que no pudieron acceder de primera instancia a los medicamentos, con consecuencias que, incluso, resultaron fatales.

El crimen contra la salud de miles de chiapanecos cometido por el “gobierno verde” es un pendiente que aún lacera la dignidad de la población en Chiapas. El saqueo y desastre que hoy se intenta recomponer desde el Gobierno Federal tiene autores intelectuales y materiales perfectamente identificables, con nombres y apellidos bastante conocidos. Lo sucedido en la entidad chiapaneca durante el último sexenio exige esclarecimiento, con verdadero combate a la corrupción, justicia plena y responsables tras las rejas… así las cosas.

 

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