Gabriela Coutiño

Tuxtla Gutiérrez, Chis. 16 Junio.- Arnoldo es un cubano de 35 años, licenciado en educación física llegó a Chiapas hace un mes. Hoy Arnoldo se esconde de las autoridades mexicanas apoyado por paisanos suyos. “En Cuba la pobreza es atroz y no hay futuro” dice convencido.

Asustado por lo que ve en las noticias y las redes sociales, como puede se comunica con sus familiares en Cuba para decirles que está bien y que pronto emprenderá el viaje hacia Estados Unidos donde lo esperan algunos familiares. Tiene miedo de las autoridades mexicanas, pero dice: “a menos que me obliguen, a Cuba yo no regreso”.

La historia de Arnoldo pudo ser otra si hubiera migrado a México antes del mes de marzo. Hasta esa fecha México otorgaba a los migrantes cubanos el “pase de salida” o “salvoconducto”.

Un oficio que amparaba su tránsito por todo el país hasta llegar a la frontera con Estados Unidos. Ahí, la ley popularmente conocida como “pies secos, pies mojados” le otorgaba protección diplomática y la posterior estancia legal hasta 2017, cuando el presidente Obama la cancela; pero había un resquicio legal que pudo aprovechar Arnoldo; México no ha ajustado sus leyes migratorias a esa cancelación americana.

Con la crisis migratoria en la Frontera Sur la situación para Arnaldo, los migrantes cubanos y sobre todo, los migrantes de Centroamérica, la situación se vuelve complicada. Arnoldo lo sabe, pero reitera: “A Cuba no regreso”.

• ¿Y si te quedas en México?

• La idea no me desagrada, es un país muy bonito y alegre. Pero si quiero que mi familia en Cuba esté bien; yo tengo que llegar a Estados Unidos. Allá se paga bien.

Llegar hasta Estados Unidos con la Guardia Nacional de México encima y la dureza de la retórica del presidente Donald Trump es ahora más difícil.

• Siempre ha sido difícil. Pero con la ayuda de mis familiares en Estados Unidos, espero que pueda llegar hasta allá lo más pronto posible.

Arnoldo reflexiona su situación personal y lo que observa en las noticias, siente un odio personal hacia el presidente Donald Trump, pero dice:

“No tan fuerte como mi deseo de no regresar a Cubay poder ayudar a mi familia trabajando en Estados Unidos.

México es pobre como lo es Cuba, pero no tanto y está cerca de Estados Unidos. Y además hay oportunidades, pasa que yo; quiero hacer dinero para que mi familia cubana no sufra. En Cuba no hay nada. ¿Me entiende? Nada. Ni siquiera futuro”.

La instalación de mas retenes vigilando la frontera sur, desaparecieron las caravanas grandes, por lo menos al entrar a México; pero han surgido de nuevo las bandas organizadas de “polleros” y para el migrante más vulnerable, la “bestia” volverá a hacer otra opción para cruzar México, señala el sacerdote Heyman Vazquez Medina, defensor de los derechos de los migrantes en la región de la costa.

“La migración hacia el norte no cesará. Se hará más difícil llegar a Estados Unidos, eso sí. La migración no se detendrá porque las medidas adoptadas por México y Estados Unidos son de contención, no de solución”, afirma el también director del albergue “Nadie es extranjero”.

El religioso reflexiona: “La pobreza y la violencia en Centroamérica son las causas que generan el éxodo especialmente de guatemaltecos, salvadoreños y hondureños. Mientras no existan alternativas de empleo y seguridad pública efectiva en esos países; los ciudadanos seguirán migrando hacia el norte y de nueva cuenta; en algún momento la coyuntura migratoria volverá a cambiar y transformarse, pero no verá un fin”.

La pobreza, la violencia, la corrupción y la impunidad que sufren los países centroamericanos impulsa a sus ciudadanos a abandonar sus hogares, afirma.

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