Las insoportables cinco cuadras de Tuxtla

CRÓNICA: No hay sombras, el sol pega directo y el sudor baña al más perfumado: no hay un solo árbol en cinco extensas cuadras en pleno centro de Tuxtla.

La camisa ya viene pegada a la espalda empapada de sudor; es molesto, pone de malas y el único recurso es buscar una sombra: ¡uf!, no lo hay.

Los pasos se aceleran, también acelera el hervor de los tenis sobre el asfalto… el muy terrible asfalto.

Apenas la cuadra anterior, la 4ª oriente, la incomodidad no acechaba tanto; no hay mucho por pensarle: ahí había árboles, frondosas primaveras que alcanzan seis, siete u ocho metros, algunas locas como el clima de Tuxtla, sacando apenas sus flores amarillas.

Pero acá de este lado, apenas iniciando la 5ª oriente empieza otro Tuxtla, con un sol que llega directo y traspasa ropa, gorra y lentes.

El camino rumbo al parque 5 de Mayo sobre la Avenida Central se vuelve una odisea, buscas un árbol y no lo hay; pretendes apaciguar tu ansiedad con agua, coca o algo frío y no hay Oxxo, no hay tienda, no hay comercio vivo. El desierto en pleno corazón de Tuxtla.

Mientras con el índice de la mano arrasas con el sudor de la frente a consecuencia de los 37 grados de la 1:00 de la tarde, piensas que a esta calle, donde la banqueta es más angosta y la carretera más ancha, bien le vendrían más primaveras.

Piensas también si este mismo insoportable calor sintieron los papas Juan Pablo II o Francisco cuando pasaron por ahí. ¿Le acelerarían al papamóvil? ¿Qué pensarían luego de ver árboles y de la nada el desierto?

Al fin algo verde: una enredadera que bordea una casa con evidentes signos de abandono y atrás, como asomándose, tres árboles que alegran el desolado panorama.

El abandono no solo es de la falta de árboles. Los comerciantes están rabiosos no por el calor, sino porque la autoridad se puso estricta en no permitir estacionarse sobre la Avenida Central, lo que, a decir de ellos, provoca que muera aún más el comercio de la zona.

Al deplorable escenario sin vegetación se le agrega el de los locales abandonados, algunos de antaño respiran y seguro traspiran como Revistas Velázquez, ahora nombrada Av. Central o Funerales Calas. Alegres cuelgan del restaurán Las Pichanchas listones de colores, que atraviesan toda la calle, ¡ojalá dieran sombra!

El tormento continúa en este Macondo, para llegar al 5 de Mayo desde la 5ª oriente, aunque son apenas cinco cuadras, se requiere sombrilla y paciencia… o carro con clima, como los que pasan indiferentes. ¿Será que notan que en su trayecto no hay árboles?
Al fin en la 10ª poniente, 16 enfilados árboles bordean la primaria devastada por el terremoto de septiembre, podados a ras, pero al fin árboles que dan un respiro, bajo su sombra, en esta ciudad de la furia.

 

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