La institución vive un clima de inestabilidad e incertidumbre política

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.- Luego del peor resultado electoral en su historia, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), vive un clima de inestabilidad e incertidumbre política a nivel nacional.

En Chiapas, concluido el proceso electoral del 2018 el tricolor quedó fracturado, la obsesión y ambición desmedida por el poder a cegado a la dirigencia y a sus principales representantes.

Durante la contienda, el Revolucionario Institucional se vendió al mejor postor y fue manejado a modo, encabezó un movimiento para blindar a personajes de la administración pasada.

Aunque a mediados del 2018 el PRI, anunciaba una oxigenación a la institución a nivel nacional y aseguraba que se privilegiaría la cohesión y cerraría el paso al resentimiento, sucedió lo contrario, hay desprecio entre ellos mismos.

En la entidad, la polarizada dirigencia de Julián Nazar Morales ha cerrado cualquier posibilidad de fortalecer al partido desde las esferas nacionales, presidentes municipales, legisladores locales y federales caminan sin cobijo.

A lo anterior se le atribuye la renuncia del senador Noé Castañón Ramírez, pues a inicios del año el dirigente estatal encabezó la Sesión Extraordinaria de la Comisión Política Permanente del Consejo Político Estatal del PRI a la que el legislador federal no fue convocado.

También resalta que Castañón Ramírez no fue convocado a los trabajos de la 2ª Reunión Plenaria del Grupo Parlamentario del PRI en el Senado de la República, realizada el fin de semana y encabezada por Miguel Ángel Osorio Chong, líder de la bancada.

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