Así fue la boda del año en Chiapas

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Alerta Chiapas es y será respetuoso de la libertad de expresión de sus lectores; sin embargo, en esta ocasión eliminará todos los comentarios de homofobia.

Hasta el temporal ofreció tregua y el cielo se vistió de gala con un atardecer multicolor.

De las aguas del imponente Grijalva emergieron regios, pulcros, vestidos de blanco; de ese mismo río testigo de mil batallas hoy se libra una más, la del reconocimiento a quererse, ¡a amarse! Alejandro y Sergio, se casan.

Es junio, su segundo día, mes que lo dice todo: del Orgullo Gay y se nota, lo reflejan las madrinas de los novios envueltas en colores del arcoíris, que junto a los padrinos, a dos filas, dan la bienvenida adonde la jueza, notablemente emocionada, ya los espera.

Bajo la ceiba de Las Haditas, Chiapa de Corzo es ahora más mágico; luego de las firmas, del sí acepto, el pacto se sella con el beso, ese beso que todas y todos celebran con gritos, con palmas, con los corazones en las manos.

Ambos activistas de cepa, por la defensa de los derechos gay. Pero además, Alejandro Rivera Marroquín es funcionario de gobierno, director del programa VIH de la Secretaría de Salud y Sergio Morales Hernández, funcionario municipal en la Secretaría de la Mujer.

Ahí están la familia, las mamás de ambos se abrazan, las amigas y los amigos. El atardecer se suma al festejo como testigo de esta boda legal, reconocida ya por la Suprema Corte de Justicia de la Nación pero que no impedía que no fueran una realidad previo a su autorización.

Con un juramento Celta concluye el protocolo emocional que da pie al jolgorio, al festejo de la vida, entre pirotecnia, jazz, Selena, “La Tesorito” y hasta Chavela Vargas.

Alejandro y Sergio son ya esposos en este Chiapas que lucha y pugna, desde su ciudadanía, por ser orgullosamente libre.

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