La crisis del sector salud en Chiapas y la falta de transparencia

Por Gabriela Coutiño

 

En Chiapas todo pasa; pero nada cambia. En Chiapas nada cambia pero todo pasa.

 

Un día sí y otro también hay resistencia campesina, se prendieron focos rojos en municipios indígenas por autoridades impuestas, hay indignación social, bloqueos carreteros, tomas de edificios municipales, crisis en la administración pública y crisis del sector salud.

 

Es como el preludio de una revuelta social. Así ha estado siempre Chiapas; al borde del estallido social con el tejido social rompiéndose día a día.

 

Pero nada cambia entre la clase política. Siguen los mismos en sus puestos, siguen sin entregar buenos resultados de acuerdo a sus responsabilidades e incluso, parecen inamovibles.

 

Es como si la administración pública estatal tuviera una aversión al cambio, fobia a los relevos de mandos que ya han demostrado que no pueden resolver ningún problema.

Prácticamente son ya diez años. Lo que es lo mismo; un sexenio entero y dos tercios del actual, 3,650 días de crisis económica, política y social y sin respuesta institucional a ello. A pesar de que los recursos presupuestales que han llegado a Chiapas han sido cuantiosos.

 

Los expertos reconocen que así ha sido. Pero mencionan tres elementos estructurales para describir la parálisis gubernamental:

 

La inmensa mayoría de los recursos son subsidios federales. No hay proyectos ni inversiones estratégicas en infraestructura que dinamicen la economía chiapaneca. El desaseo gubernamental que implica despilfarro y por supuesto corrupción.

 

Es claro entonces que en Chiapas, el gobierno del estado no tiene ni rumbo ni control. Desbocado el desaseo presupuestal, estancada la visión de desarrollo; la crisis era inevitable. Y la clase política solo exclama: aquí no pasa nada.

 

Se equivocan: en Chiapas pasa de todo y ellos son los culpables, además la crisis social chiapaneca derrumbará el proyecto político verde-ecologista.

 

Es cierto, muchos comienzan ya a voltear a MORENA, muchos saltarán a ese nuevo proyecto político, una nueva institución política siempre necesita crecer y lo hace a costa del desencanto y la conveniencia de quienes integran otras asociaciones políticas.

 

Ciudadanía inconforme, desencantada de los partidos políticos ya establecidos y clase política buscando sobrevivir. Eso es lo que fortalecerá a MORENA.

 

El asunto es que la clase política huye ya de la corrupción de los partidos políticos, corrupción que es señalada, conocida y documentada. Y además, corrupción que ellos mismos provocaron.

 

Desaparición o atomización de los partidos políticos existentes y nuevo partido político, pero clase política intacta; parece que será lo que viene para México y también para Chiapas.

 

¿Hay otra opción? ¿Qué hará López Obrador luego del 2018 -si es que llega la presidencia nacional- con la clase política que hoy la necesita para crecer electoralmente?

 

Si partimos del hecho que la corrupción y la impunidad son lo que más indignada tiene a la ciudadanía; si López Obrador no es el presidente de México, ¿continuará la corrupción?.

Esos son los escenarios.

 

Mientras tanto, Chiapas sufre una crisis social, económica y política que no cesa. Pero que ya no se aguanta.

 

A manera de ilustrar la efectividad de la publicidad de las campañas políticas populistas pero el pobre desempeño político-administrativo; el PVEM impulsó la campaña mediática, “Si no pueden darte el servicio que te lo paguen”. Buscando que el sector de la salud pública nacional pague a sus derechohabientes cuando se vean imposibilitado de proporcionarles medicamentos y servicios.

 

Pero esa mala gestión estalló. Y lo hizo especialmente en Chiapas, el estado donde el PVEM es gobierno.

 

La crisis no la aguantó el sector salud estatal. No la aguantaron sus trabajadores, especialmente del gremio de las enfermeras.

 

Hartas de la falta de control financiero, de la nulidad del rumbo político de la dependencia a cargo de la salud pública estatal, hartas de poner la cara ante pacientes desesperados -por enfermedades sobre todo las causadas por la pobreza- por la falta de medicamentos y atención médica, las enfermeras dijeron basta.

 

Nueve enfermeras de Chiapas se declararon en Huelga de Hambre. Estuvieron más de diez días sin consumir alimentos y esos días son también los días en que el gobierno del estado tardó en atender sus peticiones.

 

Las enfermeras levantaron la huelga de hambre, pero no claudica el movimiento de los trabajadores de la salud. No concluye porque la finalización del movimiento se acordó hasta que se cumplieran todas las demandas de los trabajadores.

 

¿Cumplirá sus promesas el gobierno del estado? Al momento se puede presumir que no puede hacerlo por falta de dinero. Pero, ¿A dónde ha ido todo el dinero del sector salud en Chiapas? ¿Por qué se llegó a esta situación? ¿Quiénes o quien es el responsable? ¿Por qué el gobierno del estado no transparenta las cuentas financieras del sector salud?

 

El hartazgo de las enfermeras chiapanecas y la imposibilidad del gobierno del estado por atender sus peticiones han tenido incluso repercusión nacional e internacional. La dirección ejecutiva de Amnistía internacional pidió a la administración estatal “garantizar el legítimo derecho a la protesta social”.

 

Garantizar la salud de los chiapanecos: Una misión imposible

 

La dificultad es que responder a las peticiones de los trabajadores del sector salud parece una misión imposible para el gobierno del estado.

Esto porque si partimos del hecho de que no hay obra pública importante, de que hubo recorte de recursos humanos, hay empresarios a los que no se les han pagado sus servicios; la conclusión es evidente: no hay recursos financieros y los compromisos de pago parecen exorbitantes.

El resultado es una -como lo llaman los expertos- industria o economía de la salud en Chiapas completamente destrozada. A los ciudadanos no nos queda de otra más que rezar para no enfermarnos o contratar servicios privados.

 

Pero recuerde, somos el estado más pobre del país, y por ello, entonces  la inmensa mayoría de los chiapanecos que no tenemos garantizado el acceso a servicios de salud. El resultado es un desastre total y un estado de derecho fallido.

 

La salud es un derecho humano. La CNDH la clasifica en derecho a la salud y derecho a la protección de la salud, ello incluye atención oportuna y trato digno.

 

Ya el diputado federal chiapaneco Guillermo Rafael Santiago Rodríguez evidenció la crisis del sistema de salud chiapaneco, ya pelearon las enfermeras como auténticas guerreras, pero falta que el gobierno cumpla.

 

Es de reconocerse la valentía de las enfermeras. Es de aplaudir que estando formadas profesionalmente para salvar vidas, quisieron dar precisamente su vida a cambio de recuperar el servicio de salud.

 

Ante esas condiciones es recomendable exigir transparentar cuentas y castigo a los culpables del desaseo. El boquete presupuestal es abismal. Pudiera decirse que no tiene fondo.

 

El Chiapas de la transparencia: viviendo en otro mundo

 

La Auditoría Superior de la Federación demostró que por ejemplo el Instituto de Salud o Secretaría de Salud de Chiapas no cumple su función de garantizar el acceso a la salud de los chiapanecos.

Además demostró que de acuerdo al “Fondo de Aportaciones para los Servicios de Salud” y la auditoría número 15-A-07000-02-0623 623-DS-GF cobra a los trabajadores de la salud las retenciones salariales del FOVISSSTE, SAR, ISSSTE e ISR y no las reporta al Sistema de Administración Tributaria de la Hacienda Federal.

 

Incluso la auditoría 15-A-07000-02-0640 640-DS-GF referente al Seguro Popular demostró entre otras cosas, que se hicieron pagos a prestadores de servicios que no fueron localizados en su centro de adscripción, a comisionados al sindicato y que también hubo pagos a trabajadores con los cuales no se formalizó la relación laboral.

 

Lo mismo pasó con otros fondos, como el de PROSPERA en su componente de salud, donde no hay evidencia del pago del ISR, también se pagó a prestadores de servicio y trabajadores que no formalizaron la relación laboral.

 

Pero para la Secretaría de la Función Pública del gobierno del estado, el cuento es otro. Y es un cuento completamente distinto.

 

Realice usted mismo el siguiente ejercicio:

 

Entre a la página de la Secretaría de la Función Pública del gobierno del estado; luego busque el apartado de auditorías al poder ejecutivo.

 

Posteriormente seleccione la dependencia que desee y verá que la Secretaría de la Función Pública chiapaneca vive y ve otro mundo, simplemente no informa de la realidad de los sectores de la administración pública estatal o todo califica de excelente o no la transparencia no es una de sus prioridades.

 

http://fpchiapas.gob.mx/transparencia/auditorias-poder-ejecutivo

En la imagen siguiente, cheque el tipo de auditorías y luego la fecha de corte.

 

Pero visite la página. Entre a cualquier enlace de la dependencia que desee.

 

¿Sabe lo que encontrará?

 

Que todas las auditorías realizadas a las dependencias de gobierno, fueron completamente solventadas. Pero no me crea. Haga usted el ejercicio.

 

 

Los municipios

Claro, quien los vigila y se debe de asegurar de que exista transparencia municipal es el Órgano de Fiscalización Superior del Congreso del Estado de Chiapas.

 

Esta es su página de internet http://www.ofscechiapas.gob.mx

 

Pero haga el mismo ejercicio anterior. Entre a la página, siga hasta el apartado de transparencia;http://www.ofscechiapas.gob.mx/transparencia/ Se desplegará lo que “es el Acceso a la Información Pública”, continúe hasta el apartado XLIX y busque “información clasificada”.

 

 

Lo que encontrará será una serie de información, que las áreas administrativas del Órgano de Fiscalización Superior del Congreso de Chiapas han clasificado como “reservadas”. Es decir, para que los ciudadanos no conozcan dicha información.

 

 

El asunto es que dicha información es casi toda sobre auditorías que se practicaron a los municipios chiapanecos y adicionalmente a ello, es información que no está actualizada.

 

 

En este link hay información sobre sanciones del Órgano de Fiscalización, sin embargo; no existe información disponible sobre quien o quienes resultaron sancionados. http://ofscechiapas.gob.mx/infoPub/XXXVI/XXXVI.pdf

 

Es claro que como están las cosas, en Chiapas el estado de derecho brilla por su ausencia y por eso existe efervescencia social. Aquí pasa de todo, pero para la clase política todo sigue igual.

 

Ni la Función Pública y el Órgano de Fiscalización estatal cumplen con su tarea de transparencia y condenatoria a los actos de los servidores públicos que no son los correctos.

Tuvo que llegar la Auditoría Superior de la Federación para evidenciarlos.

 

Los mismos que deben de cuidar y ejecutar el estado de derecho, son los primeros que lo violan. ¿Cómo darle viabilidad al estado de Chiapas en esas condiciones?

 

Esa es la gran pregunta. Y probablemente quede sin respuesta en el corto plazo porque la efervescencia electoral está ya a la vuelta de la esquina.

 

¿Aguantará hasta ese entonces la crisis social y política chiapaneca?