Una nueva derrota para Janette Ovando

En la Mira / Héctor Estrada
Una nueva derrota para la dirigente del Partido Acción Nacional (PAN) en Chiapas, Janette Ovando Reazola, se ha consumado tras la resolución del Consejo Nacional del PAN que terminó declarando improcedente la solicitud hecha por Ovando Reazola para conseguir la expulsión partidista de su antecesor, Carlos Palomeque Archila, debido a delitos como “usurpación de funciones y afiliación corporativa de militantes” que simplemente no pudo comprobar.

 

El proceso contra el no menos controversial Carlos Palomeque inicio 10 de octubre del año pasado cuando la Comisión Permanente del Partido Acción Nacional en Chiapas solicitó formalmente el procedimiento de sanción en contra del exdirigente estatal por la presunta comisión de los actos contrarios a la disciplina partidista, ya mencionados.

 

De manera precisa, la dirigencia estatal de Ovando Reazola acusó a Palomeque Archila de autorizar la solicitud de dos préstamos ante el Instituto de Elecciones y Participación Ciudadanas (IEPC) fuera de tiempo y atribuciones; además de la supuesta expulsión de 261 militantes y la afiliación de 282 personas, supuestamente, durante el término en que se habían cerrado los trámites respectivos por orden del Comité Ejecutivo Nacional.

 

Durante los últimos seis meses el proceso de expulsión contra Palomeque Archila se había convertido en la mayor apuesta de la dirigencia encabezada por Janette Ovando. Se había dispuesto toda la maquinaria jurídica y de relaciones partidistas para concretar lo que al interior de la actual dirigencia estatal se asumía como la mayor venganza política contra el grupo encabezado por Palomeque y el resto de sus detractores. Ovando Reazola lo aseguraba ya como un hecho consumado.

 

Pero el tiempo y el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) panista también terminaron dándole la espalda. La resolución del Consejo Nacional fue dura y contundente contra las intenciones revanchistas de Ovando: la solicitud fue declarada infundada e improcedente por falta de pruebas que demostraran las acusaciones. Así se hizo constar en el expediente resolutorio CONC-PS-144/2016, expedido con fecha del 7 de abril del año en curso.

 

Se trata, sin duda, de una resolución devastadora para la mermada dirigencia estatal de Janette Ovando, pues deja de manifiesto la inoperatividad de su equipo, pero, sobre todo, la debilidad de su dirigencia ante el CEN blaquiazul, donde sus excesos e irregularidades son prácticamente del conocimiento de todos. Es, inequívocamente, la mayor de las derrotas frente a quienes ahora asume como sus principales enemigos internos.

 

Resulta cada vez más evidente que Janette Ovando se encuentra en sus peores momentos como dirigente estatal del panismo chiapaneco. Los principales grupos internos del PAN se han cerrado en su contra y el futuro se avizora menos alentador con el paso del tiempo. Los escándalos en su contra y la creciente inconformidad sobre su administración política y financiera parecen haberse convertido en debilidades que amenazan su permanencia en la dirigencia estatal blanquiazul… así las cosas.