El desastre de Janette Ovando en la dirigencia panista

Se “vendió” a Moreno Valle como la dueña del poderío blanquiazul en Chiapas para obtener su apoyo moral y financiero

En la Mira / Héctor Estrada

 

Si las decisiones se consuman durante las próximas dos semanas en la cúpula nacional, todo parece indicar que los días de Janette Ovando Reazola en la dirigencia estatal del Partido Acción Nacional (PAN) están contados; pues sus constantes ausencias, el cumplimiento de los acuerdos políticos y, sobre todo, el presunto desfalco de 11 millones de pesos han convertido su presidencia estatal en el mayor de los fracaso blanquiazules de los últimos años.

 

Hasta quienes se asumían como sus más allegados han quedado desconcertados con el comportamiento de Janette Ovando a partir de su controversial asenso a la dirigencia estatal de Acción Nacional en Chiapas. “Ha perdido el rumbo, el piso o hasta el juicio” son los comentarios más recurrentes de quienes ahora observan de manera cercana “el desastre” en el que la diputada federal ha convertido al PAN en la entidad chiapaneca.

 

Tras contender a la dirigencia del comité estatal, apadrinada por influyentes figuras de la política chiapaneca con serias aspiraciones sexenales e importantes cuadros de oposición al grupo liderado por Carlos Palomeque y Francisco Rojas, hoy Janette se encuentra prácticamente sola. Con una dirigencia evidentemente en la orfandad política y un bloque de adversarios que cada vez suma a más y más figuras.

 

El súbito desplome de Ovando Reazola tiene su origen esencialmente en la falta de oficio político, el turbio manejo de las finanzas partidistas y las traiciones… A casi un año de asumirse en la dirigencia estatal lo errores políticos han desfilado uno tras otro. Desconoció todos los acuerdos hechos con las corrientes partidistas que la apoyaron, dejándolas fuera en la integración de la nueva dirigencia estatal.

 

Por el contrario, llenó al partido de amigos cercanos y compañeros de congregación religiosa que nada tienen que ver con los liderazgos panistas. Tampoco hubo cumplimiento a los pactos con “los padrinos” que financiaron su campaña, a quienes dio la espalda muy pronto. Además de su entrega absoluta para promover la campaña presidencial adelantada de Rafael Moreno, con quien también hoy las cosas no lucen tan positivas.

 

Se “vendió” a Moreno Valle como la dueña del poderío blanquiazul en Chiapas para obtener su apoyo moral y financiero, pero terminó por decepcionarlo profundamente. Y es que, para ser honestos, Janette no representa nada estructuralmente en la entidad chapaneca. Lo mismo sucedió con algunos “candidateables” al gobierno del estado, a quienes Ovando Reazola les ofreció ponerles todo el partido a sus pies y simplemente no pudo cumplir. Ahora hasta la espalda les ha dado en una muestra de supuesta dignidad.

 

Pero lo más grave tiene que ver con su dudoso manejo de las finanzas partidistas. Desde su arribo a la presidencia del Comité Estatal comenzaron a presentarse irregularidades constantes en el pago de prerrogativas a los comités municipales y la autorización de gastos operativos por hasta 50 mil pesos semanales; por lo que hoy se calcula un descalabro financiero de aproximadamente 11 millones de pesos. Situación que, por cierto, ya fue testificada por el ex tesorero del PAN estatal ante la cúpula nacional.

 

A Janette Ovando no se le encuentra por ningún lado. En la Cámara de Diputados se reportan sus ausencias constantes y en la dirigencia estatal del partido su presencia es prácticamente escasa. Muestra de ello es la violación a los estatutos generales del partido que tiene que ver con la grave demora en la instalación del nuevo Consejo Estatal. Un organismo que bebió instalarse hace alrededor de un mes y que, por la simple indiferencia de Ovando, continúan sin asumir funciones.

 

Hoy, por la falta de prerrogativas, son varios los comités municipales del PAN en Chiapas que simplemente han cerrado sus puertas o se encuentran “hipotecados” debido a las deudas con sus acreedores. Todo, ante el desentendimiento absoluto de la dirigente estatal y ausencia de recursos financiero de los que pocos conocen su destino.

 

Janette Ovando ha logrado lo que pocos en muy breve tiempo: la unión desesperada de las figuras y corrientes panistas para solicitar a la dirigencia nacional una profunda investigación sobre la dudosa gestión de la actual dirigencia estatal y la inmediata destitución de Ovando Reazola… Ricardo Anaya conoce ya muy de cerca el tema y las decisiones se encuentran a punto de cocinarse, por lo que en cuestión de semanas seguramente el panismo nacional estará enfrentando importantes cambios de fondo. Así las cosas.