Una creadora de contenido difundió grabaciones del interior del templo de San Juan Bautista pese a la prohibición comunitaria de filmar adentro. No es la primera vez que ocurre. Detrás del impulso viral hay una pregunta más vieja que TikTok: ¿qué pasa cuando el algoritmo entra a un espacio que, para sus dueños, no es un edificio sino un cuerpo vivo?