
Por más de 3 horas las vírgenes emprendieron su última peregrinación y regreso al pueblo de Copoya, acompañadas por danzantes y cientos de fieles.
Después de 50 días de visitar hogares tuxtlecos, se realizó la tradicional “subida” de las Copoyitas, marcando el cierre de una de las peregrinaciones más largas en México.
Por más de 3 horas las vírgenes de la Candelaria, del Rosario y de Olachea emprendieron su regreso al pueblo de Copoya, acompañadas por danzantes, chiapanecas, parachicos y cientos de fieles.
Este regreso no solo representa el final de la festividad en honor a la Virgen de la Candelaria, sino también un momento en donde se agradecen los favores recibidos.
Con la llegada a Copoya, se da por concluido el ciclo festivo, mientras comienzan los preparativos para la bajada más importante en honor a la Virgen del Rosario.























