
Es inimaginable no encontrarla en las fotos del Tuxtla de antes, ha estado en el corazón de la ciudad por casi 100 años. Es La Libertad.


Roberto Ramos, presidente de Bicentenario de Chiapas, consideró que esta escultura, pese a su valor patrimonial, es poco apreciada por la ciudadanía y por los gobiernos que constantemente la han movido e incluso en algún tiempo estuvo en una bodega.

Incluso, en una manifestación en el sexenio pasado, durante una confrontación entre indígenas y policías, fue vandalizada y mutilada. Posteriormente fue restaurada por el artista Gabriel Gallegos.
Esta escultura es de las pocas que existen en Tuxtla, representa a una mujer que ha roto cadenas en señal de libertad y por eso su nombre; está hecha de mármol y mide aproximadamente dos metros.



























