Las artesanas piden al consumidor aprender a distinguir entre una pieza hecha a mano y una industrializada.

En los mercados, una prenda puede parecer artesanal pero detrás de los bordados y diseños que distinguen a Chiapas, también existe una competencia cada vez mayor con productos hechos a máquina e industrializados, provenientes incluso de otros países como China y Guatemala.

Para las artesanas de Aguacatenango, el problema no solamente está en competir por precio. También enfrentan la dificultad de que sus diseños sean copiados y posteriormente comercializados como si fueran piezas elaboradas a mano.

La diferencia está en el tiempo y el proceso. Mientras una máquina puede reproducir decenas de prendas en poco tiempo, una artesana puede dedicar más de una semana a elaborar una sola blusa, dependiendo de la complejidad del bordado.

Ante este escenario, las artesanas piden al consumidor aprender a distinguir entre una pieza verdaderamente hecha a mano y una producción industrializada. Comprar directamente a quienes elaboran estas prendas, dicen, también significa reconocer el trabajo y mantener viva una tradición.

Reportero y comunicador tuxtleco. Apasionado por el arte y la cultura chiapaneca. Participante activo de eventos culturales de sociedad civil. Creador audiovisual y gestor de proyectos. Promotor cultural...

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