Su presencia se extendió de norte a sur y dejó una profunda huella en la arquitectura, las tradiciones y la identidad de sus pueblos.

Hace casi 500 años, la llegada de los dominicos comenzó a transformar Chiapas. Su presencia se extendió de norte a sur y dejó una profunda huella en la arquitectura, las tradiciones y la identidad de sus pueblos.

Su legado permanece en grandes monumentos como los templos y conventos de Chiapa de Corzo, Tecpatán, San Cristóbal de Las Casas, Copanaguastla y Ocosingo. Pero también llegó a comunidades donde surgieron nuevas iglesias y espacios de culto.

La influencia dominica fue más allá de las construcciones. Santos patronos, fiestas, cofradías, tradiciones y hasta lenguas quedaron vinculados a este proceso, en una mezcla con elementos de las antiguas culturas mesoamericanas que todavía puede rastrearse en el Chiapas actual.

Y detrás de este patrimonio también está la participación de los pueblos originarios. Fueron chiapanecas y zoques, entre otras comunidades, quienes hicieron posible buena parte de estas grandes obras. A 500 años, la huella dominica permanece viva, tanto en lo tangible como en las expresiones culturales de Chiapas.

Reportero y comunicador tuxtleco. Apasionado por el arte y la cultura chiapaneca. Participante activo de eventos culturales de sociedad civil. Creador audiovisual y gestor de proyectos. Promotor cultural...

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